Un archivo televisivo, rescatado en el momento justo, volvió a colocar a Mauricio Macri en el centro de la escena. Ocurrió en el programa 70-20 Hoy que se emite por Canal 9, conducido por Chiche Gelblung y Mercedes Cordero, donde antiguas declaraciones del expresidente fueron revisitadas a la luz de un dato clave del presente: su separación de Juliana Awada.
Leídas hoy, aquellas frases dejaron de ser una curiosidad televisiva para adquirir espesor político y abrir interrogantes sobre su futuro. En la mesa del programa producido por Red Cube participaron la abogada Valeria Carreras, y los periodistas Martín Musciatti y Rosario Castagnet, quienes sumaron al debate entre vida personal, poder simbólico y posible retorno político.
El disparador fue un viejo registro televisivo en el que Susana Giménez recibía a Awada y Macri recién casados. Con ironía, el entonces jefe de Gobierno porteño se definía como “un pésimo partido”, atribuyendo la frase a Gelblung, padrino mediático del vínculo. La mención no era casual: el conductor fue, desde el inicio, un crítico explícito de la relación.
Quince años después, Gelblung reivindicó aquella postura con crudeza: “Tenía razón yo. No se tendría que haber casado con Macri”. Incluso deslizó, en tono de broma, que hubiera preferido emparejar a Awada con Marcelo Tinelli, aclaración mediante para descomprimir la mesa. El intercambio, sin embargo, rápidamente dejó de ser anecdótico.
La discusión viró hacia el impacto político de la relación. Carreras introdujo una clave de lectura central: “el capital político que representa Juliana para Macri”. No se trataba solo de una pareja, sino de un activo simbólico dentro del armado de poder del macrismo. En esa línea, Musciatti recordó una afirmación pública del propio expresidente: Macri había explicado su retiro de la primera línea política por su familia, en particular por Awada y su hija Antonia.
Ese argumento había sido recurrente durante su etapa de repliegue, cuando evitó competir electoralmente y optó por un rol de influencia y conducción indirecta dentro del PRO.
El punto de inflexión llegó con una frase tajante de Gelblung ante una pregunta de Musciatti sobre si Macri podría volver al terreno de la area política tras la separación: “Él quiere volver a la política, no hay ninguna duda”. La afirmación ordenó el debate posterior y habilitó una relectura de la separación como parte de un cambio de etapa personal y estratégica.
Castagnet aportó contexto coyuntural: un año atravesado por disputas de poder, tensiones con el oficialismo y un PRO en crisis. En ese marco, señaló que Awada comenzó a mostrarse con un perfil netamente empresarial, despegándose del rol de primera dama que la había convertido en un activo simbólico del macrismo.
Ese corrimiento fue descripto con precisión por Castagnet: Awada pasó a posicionarse como influencer de sus marcas y de su imagen. “Ya no soy más Juliana Awada la esposa, la primera dama: soy Juliana Awada la empresaria”, sintetizó. El cambio no es menor: implica la salida de Awada del dispositivo simbólico clásico del macrismo, justo cuando Macri vuelve a quedar expuesto como actor político individual.
El debate también ingresó en un terreno sensible. Carreras advirtió que Macri no presenta declaraciones juradas de bienes desde 2018, cuando debería haberlo hecho hasta 2020 inclusive. La observación abrió una discusión sobre el volumen real de su patrimonio. Según la abogada, la revista Forbes estima su fortuna en 540 millones de dólares; Gelblung fue más allá y sugirió que podría rozar los 1.000 millones de dólares.
Castagnet aportó un dato ilustrativo sobre el tipo de poder que maneja el expresidente: su cercanía histórica con figuras de peso internacional, como Donald Trump, con quien supo compartir espacios de sociabilidad.
El cierre volvió al plano estrictamente político. Musciatti sintetizó el presente del espacio fundado por Macri: un partido que lo llevó a la presidencia y que hoy parece atravesar una etapa de declive. Recordó su repliegue estratégico y la justificación familiar que lo acompañó, pero dejó abierta la incógnita central.
¿Cuál será el próximo paso de Macri? La pregunta mantiene en vilo al PRO y se proyecta sobre su vínculo con Javier Milei y La Libertad Avanza. Entre la separación personal, la reconfiguración simbólica y las tensiones políticas, el expresidente vuelve a quedar en el centro de la escena. La premonición de Gelblung, esta vez, parece algo más que una frase televisiva.