18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Venezuela hoy

Helicoide abre sus rejas para periodistas, pero el chavismo se reserva el poder

16/01/2026 | El gobierno excarcela a comunicadores presos, pero mantiene causas abiertas y envía señales ambiguas al interior y al exterior.



La liberación de periodistas encarcelados en Venezuela se inscribe en un contexto político más amplio, marcado por la necesidad del gobierno de recomponer su imagen tras años de denuncias por persecución a la prensa. Aunque las excarcelaciones fueron recibidas como un gesto positivo, el proceso se dio sin anuncios institucionales claros y sin un marco jurídico explícito que explique el alcance real de la medida. La ausencia de información oficial refuerza la percepción de que se trata de una decisión táctica más que de un cambio estructural en la política de comunicación y derechos civiles.

En el plano interno, las excarcelaciones también funcionan como una señal dirigida a la sociedad venezolana, particularmente a los gremios periodísticos y a la oposición política. La liberación parcial reduce la presión inmediata, pero no elimina el clima de autocensura ni la incertidumbre legal que atraviesa al ejercicio periodístico. Muchos de los liberados permanecen bajo medidas restrictivas, lo que limita su capacidad de volver plenamente a la actividad profesional y mantiene el mensaje disciplinador del Estado.

Helicoide 


El Helicoide es un centro de torturas y reclusión en Caracas. 

Señales de apertura y control

Desde el punto de vista del poder, la decisión de liberar a parte de los periodistas detenidos busca proyectar una imagen de apertura selectiva, sin resignar herramientas de control. El gobierno conserva causas judiciales abiertas, administra los tiempos y define quién sale y quién permanece preso, configurando un sistema de concesiones graduadas. Esta lógica permite mostrar gestos de distensión sin modificar el entramado legal que habilitó las detenciones arbitrarias en primer lugar.

El mensaje hacia el periodismo es ambiguo: por un lado, se reconoce implícitamente que las detenciones generaron costos políticos; por otro, se reafirma que el ejercicio informativo sigue bajo vigilancia. La liberación no va acompañada de reformas normativas ni de garantías públicas sobre la libertad de prensa, lo que refuerza la idea de que el control estatal sigue intacto, aunque administrado con mayor cálculo político.

El impacto internacional y los límites del gesto

En el plano internacional, las excarcelaciones apuntan a recomponer vínculos con actores multilaterales y gobiernos que exigen señales concretas en materia de derechos humanos. La liberación de periodistas funciona como un gesto comunicable, útil para descomprimir críticas y ganar margen diplomático. Sin embargo, organizaciones especializadas advierten que, sin la liberación total de los detenidos y sin transparencia judicial, el impacto del gesto es necesariamente limitado.

El episodio deja al descubierto una constante de la política venezolana reciente: las concesiones parciales como herramienta de gestión del conflicto. Mientras no se restablezcan garantías plenas para el ejercicio periodístico y no se cierre definitivamente el capítulo de las detenciones por motivos informativos, la liberación de periodistas seguirá siendo leída más como una maniobra coyuntural que como el inicio de una normalización democrática.