18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Venezuela–Estados Unidos

De George W. Bush a Donald Trump: las dos visitas de María Corina Machado a la Casa Blanca

16/01/2026 | A veinte años de su primer encuentro en la Casa Blanca, Machado vuelve a Washington con un perfil distinto, en un contexto profundamente transformado.



La imagen de María Corina Machado en la Casa Blanca funciona hoy como un espejo histórico. Hace dos décadas, su reunión con el presidente George W. Bush la mostró como una referente de la sociedad civil venezolana que buscaba respaldo internacional frente al avance autoritario de Hugo Chávez. En 2026, su encuentro con Donald Trump la ubica en un rol distinto: ya no como activista, sino como figura central de la oposición venezolana con proyección de poder.

El contraste no es solo generacional, sino estratégico. En 2005, Machado llegó a Washington en representación de Súmate, una organización enfocada en la defensa del voto y la participación ciudadana. El objetivo era visibilizar denuncias sobre el deterioro democrático y fortalecer la presión internacional desde el plano institucional. La reunión con Bush tuvo un carácter simbólico, pero también limitado: se trataba de escuchar a la sociedad civil, no de intervenir en el tablero político venezolano.

Casa Blanca 


Casa histórica y emblemática que alberga la oficina del presidente de EE.UU.

Objetivos distintos, escenarios distintos

La reunión con Trump, en cambio, se produce en un contexto de mayor gravedad política y con una oposición que ya no discute solo reglas electorales, sino escenarios de transición. Machado llega a la Casa Blanca como la dirigente más reconocida del antichavismo, con una narrativa que combina legitimidad interna, capital simbólico y articulación internacional. El objetivo ya no es únicamente denunciar, sino influir en la agenda externa de Estados Unidos hacia Venezuela.

También cambió el marco regional. En los años de Bush, América Latina atravesaba el auge de los gobiernos socialistas y Washington optaba por una estrategia de bajo perfil frente a Caracas. Hoy, el colapso económico venezolano, la crisis migratoria y el impacto regional del conflicto reubicaron el tema en el centro de la política hemisférica. En ese nuevo escenario, la voz de Machado encuentra un eco distinto.

De la escucha al alineamiento político

Mientras la reunión de 2005 fue presentada como un gesto de respaldo a la democracia, la actual tiene una dimensión política más explícita. El encuentro con Trump, sumado a las reuniones posteriores con senadores de ambos partidos, sugiere un intento de articular apoyos concretos para una estrategia de presión y acompañamiento internacional. Sin anuncios formales, el mensaje implícito es de reconocimiento político.

La diferencia clave radica en el punto de partida. En 2005, Machado hablaba desde la marginalidad del poder; en 2026, lo hace desde una posición de centralidad opositora. Ese desplazamiento explica tanto la mayor visibilidad del encuentro actual como las reacciones que genera, dentro y fuera de Venezuela.


María Corina Machado fue recibida por el entonces presidente George W. Bush, cuando ella era la líder de la ONG electoral SUMATE. 

Sin caer en triunfalismos, el contraste entre ambas reuniones permite leer la evolución de una dirigente y, al mismo tiempo, la persistencia de un conflicto que no encontró salida durante dos décadas. De Bush a Trump, la oposición venezolana cambió de rostro, de ambiciones y de estrategia, pero mantiene un objetivo constante: convertir el respaldo internacional en una palanca para una transformación política interna.

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