18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Venezuela – Oposición fragmentada

Quién es Eduardo Bittar: del apoyo a Henrique Capriles a la sospecha radical en Venezuela

17/01/2026 | El itinerario político de Eduardo Bittar, desde sus inicios hasta su actual discurso de ruptura, expone las tensiones y fisuras de una oposición venezolana.



Eduardo Bittar irrumpió en la escena política venezolana desde un espacio muy distinto al que hoy ocupa. En sus primeros pasos públicos, se identificó con posiciones socialdemócratas y acompañó causas vinculadas a la oposición tradicional, incluyendo respaldos explícitos a liderazgos como el de Henrique Capriles. En ese momento, su discurso se inscribía dentro de la lógica electoral y del cambio institucional gradual, una vía que dominó buena parte del antichavismo durante la década pasada.

Ese posicionamiento comenzó a mutar con el agravamiento de la crisis política y social. Bittar pasó de cuestionar la eficacia de la oposición convencional a deslegitimarla por completo, acusándola de haber coexistido con el poder chavista sin producir una ruptura real. El giro no fue solo retórico: en distintos momentos sostuvo que la vía democrática estaba agotada y que Venezuela requería una salida de fuerza, una afirmación que lo colocó en los márgenes del consenso opositor y aceleró su confrontación con el Estado.

Venezuela 


Venezuela es un país de la costa norte de América del Sur, con diversas atracciones naturales.

Del progresismo al discurso de choque

La radicalización de Bittar coincidió con su salida del país, luego de ser señalado públicamente por figuras del oficialismo. Desde el exterior, su narrativa se endureció y comenzó a articularse con discursos de derecha dura, alejados tanto del chavismo como de la oposición clásica. En Brasil intentó aproximarse al entorno político de Jair Bolsonaro y, posteriormente, buscó inserción en espacios ideológicos de la ultraderecha argentina. En ambos casos, los vínculos no pasaron de gestos simbólicos y carecieron de traducción política efectiva.


Eduardo Bittar manifestando publicamente su apoyo a Henrique Capriles. Este post fue borrado el 16/01/2025 por el propio Bittar. 

Ese recorrido alimentó una imagen ambigua: para algunos, Bittar representa una voz disruptiva que denuncia pactos implícitos y fracasos acumulados; para otros, es un actor que capitaliza el desencanto sin ofrecer una estructura viable de poder. Su propuesta de una “tercera vía”, presentada como contrarrevolución frente al chavismo y a la oposición tradicional, carece hasta ahora de anclaje territorial y respaldo medible dentro de Venezuela.


Eduado Bittar junto a Capriles, el candidato progresista venezolano. 

Críticas internas y uso político del discurso

Uno de los puntos más controvertidos de su actuación reciente ha sido el foco de sus ataques. Bittar ha dirigido gran parte de su narrativa contra figuras centrales de la oposición democrática, en particular María Corina Machado, a quien ha cuestionado con términos que coinciden, en tono y objetivos, con los del discurso oficialista. Esa coincidencia ha generado suspicacias incluso entre sectores críticos del liderazgo opositor, que observan cómo sus argumentos son amplificados tanto por redes radicalizadas como por voceros del chavismo.

En el plano internacional, sus intentos por ganar relevancia en Estados Unidos tras el retorno de Donald Trump a la presidencia tampoco se tradujeron en reconocimiento político. A diferencia de otros referentes opositores, Bittar no logró establecer canales estables ni ser considerado un interlocutor confiable. Para actores externos, su perfil aparece más asociado a la confrontación discursiva que a la construcción de una alternativa gobernable.

Un síntoma de la fragmentación opositora

Más que un liderazgo consolidado, Eduardo Bittar encarna una de las múltiples expresiones de la fragmentación que atraviesa a la oposición venezolana. Su tránsito desde la socialdemocracia hacia posiciones radicales refleja el desgaste de estrategias fallidas, pero también los riesgos de reemplazar la política por la retórica del choque permanente. Sin estructura, sin alianzas sólidas y con un discurso que erosiona más de lo que articula, su figura se mueve entre la denuncia y la sospecha.

En un escenario donde la oposición enfrenta el desafío de reconstruir credibilidad interna y externa, el caso Bittar funciona como advertencia: la ruptura sin consenso puede visibilizar el malestar, pero difícilmente se convierta, en una vía efectiva de poder.


Eduardo Bittar con la indumentária del equipo de campaña del candidato progresista Henrique Capriles.