18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Emergencia humanitaria

Ucrania al límite: niños en riesgo por frío extremo tras ataques energéticos

16/01/2026 | Apagones prolongados, calefacción interrumpida y ayuda internacional insuficiente agravan la crisis.



Las temperaturas bajo cero que azotan a Ucrania están exponiendo a miles de niñas y niños a un riesgo creciente de hipotermia, en un contexto marcado por ataques sostenidos contra la infraestructura energética y apagones prolongados. La situación se vuelve más crítica a medida que el invierno avanza y las reservas de emergencia comienzan a agotarse.

Organismos humanitarios alertan que muchas familias viven días enteros sin electricidad ni calefacción, incluso en grandes ciudades. En barrios de Kiev y en regiones cercanas al frente, los hogares improvisan soluciones extremas: sellan ventanas con telas y juguetes para frenar el aire helado mientras intentan resguardarse de los bombardeos nocturnos.

La crisis energética se profundizó tras una nueva oleada de ataques con misiles y drones que impactaron centrales eléctricas, subestaciones y redes de distribución. Frente a este escenario, el presidente Volodímir Zelenski anunció la declaración de emergencia en el sector energético, mientras las autoridades reconocen que las reservas de combustible alcanzan apenas para unas semanas si continúan los cortes.


Ciudad ucraniana afectada por cortes de energía y condiciones invernales extremas, una escena cada vez más común con el avance de la guerra.

Las consecuencias van más allá del frío. Sin suministro eléctrico estable, se interrumpe el acceso al agua, se dificulta la atención médica y se ven afectadas escuelas y hospitales. Las organizaciones de ayuda advierten sobre un aumento de enfermedades respiratorias, congelación y otros cuadros vinculados a la exposición prolongada a bajas temperaturas, especialmente en la infancia y en personas mayores.

Desde el terreno, trabajadores humanitarios describen una vida cotidiana insostenible. En edificios sin calefacción, muchas familias evalúan abandonar las ciudades para buscar refugio en zonas menos castigadas o en viviendas de parientes, aunque los desplazamientos internos también implican riesgos y carencias.

La respuesta internacional enfrenta límites financieros severos. Los kits de abrigo, generadores, mantas térmicas y materiales para reparar edificios se están agotando. Los llamamientos de financiación para Ucrania y países afectados presentan coberturas mínimas, dejando un déficit millonario que compromete la continuidad de la asistencia durante los próximos inviernos.

En este contexto, UNICEF sostiene una carrera contra el tiempo para restablecer servicios básicos. La agencia prioriza el envío de generadores de alta capacidad para garantizar calefacción y agua en hospitales y escuelas, y refuerza la protección infantil en refugios y centros comunitarios. Sin embargo, advierte que sin nuevos fondos, la capacidad de respuesta será insuficiente frente a la magnitud de la emergencia.

A casi cuatro años del inicio de la invasión rusa, el invierno vuelve a convertirse en un frente silencioso del conflicto. Mientras continúan los ataques y el termómetro desciende hasta –18 grados en algunas noches, la supervivencia cotidiana depende de la estabilidad energética, la ayuda humanitaria y la resiliencia de una población que enfrenta el frío extremo en medio de la guerra.