El gobierno de Javier Milei analiza la posibilidad de ofrecer compensaciones a gobernadores que han manifestado reparos frente a determinados puntos del articulado de la Reforma Laboral, en un intento por consolidar los apoyos necesarios para su sanción en el Congreso. La disputa tiene como telón de fondo las negociaciones políticas que se vienen desarrollando en el marco de la mesa política oficialista, convocada para ordenar la estrategia legislativa del año.
Uno de los principales sectores de conflicto entre los mandatarios provinciales y la Balcarce 50 está vinculado con la modificación de la escala del Impuesto a las Ganancias, un tributo coparticipable cuya eventual modificación impactaría directamente en la recaudación de las provincias. Frente a ese escenario, algunos gobernadores —incluso alineados históricamente con el oficialismo— han expresado su preocupación por la posible merma de recursos que generaría la reforma propuesta.
Ante estas tensiones, en el Ejecutivo conviven posturas divergentes: un sector propone atender reclamos puntuales y diseñar fórmulas de compensación específicas para garantizar el acompañamiento político de las provincias; otro, en cambio, se muestra reticente a introducir cambios o concesiones y sostiene que la reforma trae beneficios estructurales tanto para la economía como para las administraciones provinciales a largo plazo.
La discusión forma parte de los temas que se abordan en estos días en la reunión de la mesa política presidida por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con la participación de importantes figuras del oficialismo como Patricia Bullrich, Martín Menem y Diego Santilli, entre otros. Mientras tanto, el Gobierno continúa afinando la estrategia de negociación con el objetivo de asegurar la aprobación de la Reforma Laboral y la estabilidad de su agenda federal en un contexto de crecientes reclamos territoriales.
GZ