Luca Martin terminó en el centro de una polémica por sus comentarios sobre la edad y la trayectoria en pantalla de Samuel Chiche Gelblung: “Chiche no está viejo desde hace ya 300 años”, sostuvo en el programa Bendita de Canal 9.
Aunque el joven intentó luego relativizar sus dichos, el daño ya estaba hecho. En especial porque el cuestionamiento apuntó a una de las figuras más influyentes del periodismo argentino de las últimas décadas, con una trayectoria eminente que atraviesa gráfica, radio y televisión.
Uno de los primeros en salir al cruce fue Fabián Doman, quien publicó un mensaje contundente en X. “Chiche Gelblung te puede gustar o no, pero es una de las figuras más importantes de la televisión y la radio de los últimos 30 años, sin olvidarse de su paso por la gráfica”, escribió.
Y fue más allá: “Esto es el resultado de que el desconocimiento y la no información se hayan transformado en una virtud delante de un micrófono. Después nos lamentamos que la gente apaga los televisores”. El mensaje fue leído como una crítica directa no solo a Luca Martín, sino a una lógica mediática donde opinar sin contexto parece haberse naturalizado.
Eduardo Feinmann también reaccionó, fiel a su estilo frontal. En un posteo breve pero explosivo, escribió: “¿Quién es este pelotudo e irrespetuoso?”. La frase se viralizó rápidamente y reforzó el respaldo explícito a Gelblung frente a lo que muchos consideraron un ataque gratuito y desinformado.
Más allá de gustos personales o posicionamientos políticos y editoriales, la polémica volvió a poner sobre la mesa un punto central: el peso de la trayectoria. Chiche Gelblung no es solo un nombre propio, sino una referencia histórica del periodismo argentino, con influencia formativa sobre generaciones enteras de comunicadores.
El cruce dejó expuesta una grieta cada vez más frecuente en los medios: la distancia entre quienes construyeron carrera y quienes llegan al micrófono sin revisar el camino recorrido por quienes los precedieron. En ese marco, la defensa de Feinmann y Doman no fue solo personal, sino institucional.