19/01/2026 - Edición Nº1077

Internacionales

Poder político

El liderazgo que desafía a las democracias liberales: por qué crece con Milei y Bukele

18/01/2026 | El liderazgo disruptivo gana terreno frente a modelos basados en deliberación, reglas y consensos prolongados.



La discusión sobre el llamado procesismo ya no se limita a una disputa académica o institucional. En distintas democracias occidentales, se ha instalado la percepción de que los mecanismos tradicionales de toma de decisiones han perdido capacidad de respuesta frente a problemas urgentes. La distancia entre procedimiento y resultado se vuelve, para amplios sectores sociales, un símbolo de ineficacia estatal.

En ese marco, emerge una forma de liderazgo que privilegia la acción directa, incluso a costa de romper rutinas políticas establecidas. Esta lógica no se presenta como una ideología coherente, sino como una promesa de velocidad y resolución frente a sistemas percibidos como lentos, autorreferenciales y desconectados de la experiencia cotidiana de la ciudadanía.

Latinoamérica 


América Latina o Latinoamérica​ es un término ambiguo​ y constructo político​​​​​​ que alude al conjunto de países de América donde predominan las lenguas romances, concretamente la española, portuguesa y francesa.

La ruptura del paradigma deliberativo

El cuestionamiento al procesismo no implica necesariamente un rechazo a la democracia, sino una crítica a su funcionamiento concreto. Desde esta mirada, el exceso de etapas, consultas y negociaciones produce un efecto paradójico: la política se vuelve incapaz de decidir, y la administración del conflicto reemplaza a la resolución de los problemas.

Este giro favorece liderazgos que se legitiman más por la intervención que por la planificación. La acción abrupta, incluso cuando genera controversia, es percibida como señal de autoridad. Así, el poder deja de medirse por la adhesión a reglas y pasa a evaluarse por su capacidad de alterar el estado de cosas existente, aun de manera experimental.


Nayib Bukele, presidente de El Salvador. 

Un dilema para la legitimidad democrática

El avance de esta lógica plantea un desafío estructural para las democracias liberales. Si bien la eficacia inmediata puede fortalecer la adhesión ciudadana en el corto plazo, el debilitamiento de los procedimientos abre interrogantes sobre la sostenibilidad institucional del poder. La ausencia de mediaciones puede transformar la excepcionalidad en norma.


Javier Milei, presidente de Argentina. 

El dilema no es elegir entre acción o proceso, sino redefinir su equilibrio. Ignorar la demanda de resultados expone a la política a la irrelevancia; sacrificar los mecanismos de control, en cambio, erosiona la legitimidad democrática. El desafío contemporáneo reside en producir decisiones visibles sin vaciar las instituciones de sentido.