22/01/2026 - Edición Nº1080

Internacionales

Clima urbano

Belém arde más de 200 días al año: cómo se vive en una ciudad que ya no se enfría

18/01/2026 | Con más de doscientos días de temperaturas extremas, la capital paraense enfrenta un fenómeno que ya no es coyuntural, sino estructural.



La ciudad de Belém se ha convertido en un laboratorio involuntario del impacto cotidiano del cambio climático en las zonas urbanas tropicales. Lo que antes se percibía como una sucesión de veranos intensos hoy se consolida como una condición climática permanente, que atraviesa la vida social, económica y sanitaria de la capital paraense. La reiteración de jornadas con temperaturas extremas no solo altera rutinas, sino que redefine la relación de los habitantes con su propio territorio.

En este nuevo escenario, el calor deja de ser un fenómeno meteorológico aislado para transformarse en un factor estructural que condiciona decisiones individuales y colectivas. Desde los horarios de trabajo hasta el uso del espacio público, la ciudad se reorganiza bajo una lógica de adaptación forzada, en la que la resistencia física y social se vuelve un recurso cotidiano frente a un entorno cada vez más hostil.

Brasil 


Brasil es un vasto país de Sudamérica que se extiende desde la Cuenca del Amazonas en el norte hasta los viñedos y las enormes cataratas del Iguazú en el sur.

Adaptación urbana y límites estructurales

Las respuestas institucionales al calor extremo han sido, hasta ahora, fragmentarias y desiguales. Si bien existen iniciativas orientadas a la ampliación de áreas verdes y al rediseño de espacios urbanos, estas políticas avanzan con lentitud frente a la magnitud del problema. La expansión desordenada de la ciudad y la reducción de la cobertura vegetal profundizan el efecto de las islas de calor, especialmente en los barrios más vulnerables.

Al mismo tiempo, la adaptación recae de manera desproporcionada en los individuos. Ventiladores, sistemas de refrigeración y modificaciones precarias en las viviendas se convierten en soluciones improvisadas ante la ausencia de una planificación urbana integral. Esta dinámica expone una brecha climática, donde la capacidad de mitigar el impacto del calor depende, en gran medida, del nivel socioeconómico.

El futuro térmico de las ciudades amazónicas

Belém anticipa un escenario que podría replicarse en otras ciudades de la Amazonía y del norte brasileño. Los especialistas advierten que, sin cambios estructurales, el aumento sostenido de las temperaturas tenderá a consolidarse como una nueva normalidad urbana. La combinación entre calentamiento global, deforestación y urbanización acelerada configura un horizonte de alta vulnerabilidad climática.

En este contexto, el debate deja de centrarse en cómo resistir el calor y pasa a enfocarse en cómo rediseñar las ciudades para sobrevivir a él. El caso de Belém expone con claridad que el cambio climático ya no es una proyección futura, sino una realidad presente que exige decisiones políticas, urbanísticas y sociales de largo plazo.