José Martí nació el 28 de enero de 1853 en La Habana, en una Cuba aún bajo dominio colonial español. Desde muy joven, su vida quedó atravesada por una tensión constante entre creación intelectual y compromiso político. Poeta, periodista y pensador, Martí entendió la palabra como herramienta de emancipación y asumió tempranamente que la independencia no era solo una ruptura con el poder colonial, sino también la construcción de una república ética y moderna.
El exilio marcó de manera decisiva su trayectoria. Tras ser encarcelado y deportado por sus actividades independentistas, Martí desarrolló gran parte de su obra fuera de la isla, especialmente en Estados Unidos. Desde allí articuló una mirada crítica tanto del colonialismo europeo como del expansionismo norteamericano, alertando sobre los riesgos de una independencia sin soberanía real. Su pensamiento se consolidó como una síntesis singular entre nacionalismo, republicanismo y latinoamericanismo.
La dimensión política de Martí alcanzó su punto más alto con la fundación del Partido Revolucionario Cubano, concebido no solo como instrumento militar, sino como espacio de unidad moral y estratégica. Para Martí, la lucha armada debía estar subordinada a un proyecto republicano inclusivo, capaz de evitar nuevas formas de dominación y caudillismo. En ese sentido, su propuesta desbordaba la coyuntura cubana y se proyectaba como advertencia regional.
"Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro".
— literland (@literlandweb1) January 11, 2026
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La muerte de Martí en combate, en 1895, durante los primeros meses de la Guerra de Independencia, consolidó su figura como mito fundacional. Sin embargo, su legado no quedó congelado en la épica. A lo largo del siglo XX, su pensamiento fue reinterpretado, apropiado y disputado por distintas corrientes políticas, que encontraron en sus textos argumentos tanto para la defensa del orden institucional como para la legitimación de proyectos revolucionarios.
Hoy, José Martí continúa funcionando como una referencia incómoda. Su idea de una república sustentada en la virtud cívica, la justicia social y la autonomía nacional interpela a gobiernos, oposiciones y sociedades por igual. Más que un símbolo estático, Martí permanece como una pregunta abierta sobre el tipo de nación y de ciudadanía que América Latina aún busca construir.
🇨🇺 | José Martí | «En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. (...)»#HonorYGloria pic.twitter.com/wQEDPZQops
— Yuniel Alzamora Amaro (@YunielArg) January 17, 2026