El presidente argentino Javier Milei viajará a Asunción para participar de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, un entendimiento largamente negociado que marca un hito en la relación entre ambos bloques. La presencia del mandatario argentino busca transmitir una señal clara de apoyo a la apertura comercial y a la reinserción del país en los grandes circuitos económicos internacionales.
El gesto adquiere relevancia en un contexto regional atravesado por tensiones políticas y ausencias significativas. Sin sobreactuar el episodio, el Gobierno argentino apuesta a mostrar previsibilidad y alineamiento con una agenda promercado, priorizando los resultados por sobre las disputas internas del bloque.
El acuerdo UE–Mercosur representa una oportunidad concreta para ampliar mercados y reducir barreras arancelarias, especialmente para las exportaciones agroindustriales y manufactureras. Desde la óptica del Ejecutivo, acompañar su firma implica respaldar un proceso que puede favorecer la llegada de inversiones y mejorar la competitividad regional.
La participación de Milei en la ceremonia también se inscribe en una estrategia de política exterior de bajo perfil, pero orientada a consolidar vínculos con socios clave. El viaje breve y sin agenda paralela refuerza la idea de un respaldo institucional al acuerdo, sin convertir el evento en una disputa política.

Más allá de los tiempos de ratificación que aún restan, la decisión de acompañar la firma del pacto funciona como un mensaje hacia los mercados y los socios internacionales. Para el Gobierno, se trata de reafirmar una orientación económica basada en la apertura, la integración y la previsibilidad.

En ese marco, el viaje de Milei a Paraguay aparece menos como un gesto personal y más como una señal de continuidad y compromiso con un proceso que trasciende a los gobiernos. Un paso ligero, pero consistente, en la construcción de una política exterior alineada con el nuevo rumbo económico argentino.