El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, alcanzado a nivel político en 2019 y que este sábado dará un nuevo paso clave con la firma prevista en Asunción, vuelve a poner en foco las fuertes críticas que en su momento expresaron los principales referentes del kirchnerismo.
Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Máximo Kirchner coincidieron entonces en cuestionar duramente los alcances del entendimiento impulsado por el gobierno de Mauricio Macri, al que calificaron como desequilibrado, perjudicial para la industria nacional y funcional a intereses europeos.
Uno de los pronunciamientos más enfáticos fue el de Axel Kicillof, por entonces diputado nacional y precandidato a gobernador bonaerense. El exministro de Economía recordó que había participado de negociaciones previas con la Unión Europea, pero que esas conversaciones no prosperaron porque la oferta del bloque europeo era considerada insuficiente.
“Yo fui parte de las negociaciones del acuerdo en el pasado, pero se trabaron porque la oferta de la Unión Europea no satisfacía, nos ofrecían poco y pedían mucho”, sostuvo. Para Kicillof, el acuerdo anunciado en 2019 era aún peor: “Ahora consiguieron algo peor los gobiernos de la Argentina y Brasil. Va a ser una tragedia, en especial para la provincia de Buenos Aires”.
El dirigente cuestionó además el tono celebratorio del oficialismo de entonces: “Lo rechazaron en Francia, lo rechazan en Irlanda y ellos son los beneficiarios del acuerdo. ¿Qué están festejando en la Rosada? Solamente hacen campaña con esto”.
En esa misma línea, advirtió que el entendimiento generaría un impacto negativo sobre sectores vulnerables de la economía. “No hay nada que festejar. Lo que negociaron es muy malo. Si hacés una mala negociación, el resultado será malo”, sentenció, al tiempo que señalaba que “el campo y la industria están enojados con esta situación”.
Máximo Kirchner, líder de La Cámpora y figura central del Frente de Todos en ese momento, también se sumó a las críticas con declaraciones de tono político y confrontativo. “El acuerdo es una avivada de los europeos, porque Argentina y Brasil tienen presidentes que ponen de rodillas a su pueblo”, afirmó, en respaldo a la fórmula presidencial que encabezaba Alberto Fernández con Cristina Kirchner como candidata a vicepresidenta.
Su postura sintetizaba la mirada predominante en el espacio kirchnerista: la idea de que el acuerdo consolidaba una relación asimétrica, con beneficios concentrados en la Unión Europea y costos significativos para la economía argentina.
Cristina Fernández de Kirchner, entonces senadora nacional y candidata a vicepresidenta, expresó su rechazo en una reunión con diputados del Parlasur del bloque FpV-PJ. Allí se manifestó “preocupada” por lo firmado por el gobierno de Mauricio Macri y planteó la necesidad de que el acuerdo fuera debatido en el Congreso.
Desde su entorno señalaron que el entendimiento impulsado por Macri y el entonces presidente brasileño Jair Bolsonaro “no beneficia a la industria y a las economías regionales”. Además, Cristina Kirchner propuso convertir el tema en eje de campaña, al contraponer “el modelo de apertura de importaciones que propone Cambiemos” con “la defensa del trabajo argentino” que buscaba representar el Frente de Todos.

Durante ese encuentro, la ex presidenta distribuyó un documento técnico elaborado por su equipo, en el que se subrayaba que el acuerdo todavía era preliminar y requería múltiples instancias antes de su entrada en vigencia: revisión legal, traducción a los idiomas oficiales de la UE y ratificación por los parlamentos del Mercosur y del Parlamento Europeo. “El acuerdo implica beneficios mínimos para la Argentina”, sostenía ese estudio, y advertía sobre pérdidas en materia de exportaciones industriales, particularmente hacia Brasil.
Las objeciones fueron compartidas por otros referentes del espacio. El ex canciller Jorge Taiana afirmó que, de aplicarse, el acuerdo “termina de destrozar la industria nacional” y denunció falta de transparencia en la negociación. “Lo que se sabe de este preacuerdo con la Unión Europea es que ellos ganan mucho y nosotros ganamos poco”, aseguró, al estimar que “el beneficio de la Unión Europea es diez veces más grande que el del Mercosur”.
Taiana también interpretó el anuncio del acuerdo como una decisión de carácter electoral: “El Gobierno anunció este acuerdo, aunque no sea un acuerdo y sea malo, solo por razones electorales”.
A casi seis años de aquellas declaraciones, el acuerdo Mercosur–Unión Europea vuelve a avanzar con un paso decisivo hacia su formalización.
El contraste entre el impulso actual y el rechazo frontal que expresó el kirchnerismo en 2019 expone la persistencia de un debate estructural en la política argentina: el alcance de la apertura comercial, el rol del Mercosur y el equilibrio entre integración internacional, industria nacional y empleo.