El avance de la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa a futuro, sino una realidad cotidiana en las escuelas argentinas. Según el reciente informe “Inteligencia artificial en la educación: desafíos y perspectivas”, elaborado por Argentinos por la Educación en colaboración con investigadores del MIT, el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa, y más de la mitad ya interactúa con herramientas como ChatGPT.

El estudio revela que el uso principal es pedagógico: dos de cada tres chicos (66%) utilizan la IA para realizar trabajos escolares, seguido por la búsqueda de información (44%) y la simple curiosidad (33%).
El documento destaca que la IA tiene el potencial de revolucionar la enseñanza a través de sistemas de tutoría inteligente. Estas herramientas permiten un aprendizaje adaptativo. Es decir, ajustar el contenido y el ritmo según el desempeño de cada alumno. También de inclusión, ya que que se facilita el acceso a estudiantes con discapacidades mediante reconocimiento de voz y traducción automática.
Respecto a la gestión docente, la IA permite automatizar la corrección y generar reportes para detectar dificultades de aprendizaje a tiempo. Incluso en la gestión estatal, el informe señala el valor de los sistemas de alerta temprana, que utilizan algoritmos para identificar patrones de inasistencia y prevenir el abandono escolar.

A pesar de los beneficios, el informe advierte sobre los peligros éticos. La dependencia excesiva de estas herramientas podría derivar en un aprendizaje superficial y en la disminución de la autonomía intelectual. Además, existe la preocupación por la deshonestidad académica y la pérdida de interacciones humanas esenciales para el desarrollo socioemocional.
El informe recoge testimonios clave de académicos y especialistas sobre el rumbo que debe tomar la educación argentina ante este cambio de paradigma:
Andrés Salazar-Gómez (MIT): "La alfabetización en IA nos da la capacidad de entender y controlar la tecnología; sin ella, será la IA la que nos controle".
Alejandro Artopoulos (Udesa): "El principal riesgo es el epistémico. A la vez que acelera la adquisición de conocimiento, puede distorsionar la comprensión".

Agustina Brizio (Asuntos del Sur): "El artículo pone en evidencia el enorme potencial para avanzar hacia una educación centrada en los estudiantes, como apoyo y no como reemplazo".
Santiago Siri (Democracy Earth): "El punto no es prohibirla ni celebrarla como magia: es diseñar alfabetismo en IA para que la 'muleta' no termine reemplazando el pensamiento crítico".
Andrés Rieznik (UTDT): "Las IAs amplifican la diferencia entre quienes tienen una formación profunda y quienes solo hicieron un curso corto; resaltan la importancia de la educación de calidad".
Diego López Yse (UTN): "Hoy enfrentamos una crisis de validación: si una IA puede obtener una calificación en lugar de un estudiante, esa nota ya no certifica aprendizaje".
Emiliano Pereiro (CEIBAL): "Este documento es un insumo fundamental para impulsar políticas públicas; su incorporación no es una opción tecnológica, sino una decisión política".