18/01/2026 - Edición Nº1076

Política

Rosca bonaerense

Kicillof, Cristina y Máximo Kirchner: así se define el control del PJ bonaerense

18/01/2026 | El gobernador empezó a ordenar el armado territorial mientras el sector de Cristina y Máximo Kirchner enfría la disputa. Antes del 8 de febrero se definirá si hay internas.



El peronismo bonaerense entró en una fase de reconfiguración acelerada. Con la renovación de autoridades del PJ provincial prevista para el 15 de marzo, el gobernador Axel Kicillof comenzó a mover piezas para fortalecer su posición interna y condicionar el futuro armado partidario. Del otro lado, el kirchnerismo responde con cautela y busca estirar la negociación para evitar una ruptura.

En el entorno del mandatario provincial reconocen que el objetivo es claro: que la conducción del PJ bonaerense deje de responder exclusivamente a Máximo Kirchner y pase a reflejar el nuevo equilibrio de poder territorial. En esa lógica se inscriben las reuniones que Kicillof viene manteniendo con intendentes, ministros y dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde se instaló la consigna de “estar preparados” para una negociación dura con La Cámpora.

La discusión no se limita a la conducción provincial. La renovación de autoridades también impacta en los 135 municipios bonaerenses, especialmente en aquellos donde el peronismo no gobierna y la disputa por el control del PJ local se vuelve estratégica. Distritos como General Pueyrredón, Tandil, Junín o San Nicolás aparecen como escenarios donde el armado de listas puede convertirse en un factor de presión en la negociación mayor.

Dentro del propio MDF hay matices. Algunos dirigentes impulsan a Verónica Magario como candidata a presidir el PJ provincial. Otros promueven a Julio Alak. Incluso hay quienes sostienen que el propio Kicillof debería encabezar el partido para ordenar la interna de manera directa. En el entorno del gobernador, por ahora, bajan la espuma a esa última posibilidad.

El recuerdo del cierre de listas de 2025 todavía pesa en la memoria del peronismo. En aquel momento, la falta de acuerdo con el kirchnerismo llevó a que desde el kicillofismo se comenzaran a armar listas propias en distritos y secciones electorales como mecanismo de presión. La jugada funcionó: forzó la negociación y terminó sellando una unidad que derivó en un triunfo amplio en la elección provincial.

Desde el kirchnerismo optan por enfriar la tensión. Voces cercanas a Cristina Kirchner consideran que el apuro del MDF responde más a una estrategia de posicionamiento hacia 2027 que a una necesidad inmediata de ruptura. La diputada nacional Teresa García lo explicitó públicamente al asegurar que su sector no está impulsando armados propios ni promoviendo listas paralelas.

La negociación sigue abierta. La fecha clave es el 8 de febrero, cuando debería quedar claro si el PJ bonaerense camina hacia una lista de unidad o hacia una interna que reordene —con costos— el liderazgo del peronismo en el distrito más grande del país.

La disputa de fondo por el control del PJ

Más allá de los nombres, la discusión expresa un problema político más profundo: quién conduce el proceso de reconstrucción del peronismo después del ciclo electoral y quién administra el poder territorial en la principal base electoral del movimiento.

Kicillof gobierna la provincia, tiene control sobre la gestión y acumula respaldo de intendentes propios. El kirchnerismo conserva la estructura formal del partido. Esa tensión entre poder real y poder orgánico es la que hoy atraviesa toda la interna y explica por qué cada movimiento, cada reunión y cada declaración pública se lee en clave de disputa estratégica.