El Gobierno nacional se prepara para un nuevo frente de conflicto interno: la definición de 153 pliegos de jueces federales que serán enviados al Senado a partir de marzo. Aunque en las últimas semanas primó una tregua entre los distintos sectores de poder en la Casa Rosada, fuentes oficiales admiten que ese equilibrio empieza a resquebrajarse.
Tras las elecciones legislativas de 2025, el oficialismo buscó descomprimir las disputas internas y enfocarse en la agenda económica y parlamentaria: Presupuesto, reformas estructurales y negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, en los pasillos del poder ya reconocen que la discusión por cargos estratégicos volverá a escena apenas termine el período de sesiones extraordinarias.
“Presten atención a marzo”, deslizó a este medio una fuente con acceso directo a la mesa política del oficialismo. En ese mes comenzará formalmente el proceso de envío de los pliegos judiciales y se abrirá una negociación compleja con el Senado, donde el poroteo es fino y los equilibrios frágiles.
El envío de pliegos incluye no solo jueces: también 37 fiscales y 45 defensores oficiales, un paquete que impacta de lleno en la estructura futura del Poder Judicial. En el oficialismo aseguran que la decisión política está tomada: cubrir las vacantes y evitar que el sistema siga funcionando con subrogancias.
En ese contexto, vuelve al centro de la escena el rol del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, cuya continuidad fue puesta en duda en más de una oportunidad. Aunque desde su entorno aseguran que cuenta con respaldo directo de Javier Milei, dentro del oficialismo crecen los cuestionamientos sobre la velocidad con la que se avanzó en el armado de candidaturas judiciales.
Sectores cercanos a Karina Milei observan con atención el área de Justicia y consideran que ese espacio debe ganar mayor peso político. La designación de Gonzalo Roca en el Consejo de la Magistratura y los movimientos alrededor de la Auditoría General de la Nación (AGN) son leídos como señales concretas de esa disputa.
Mientras tanto, en La Libertad Avanza ya anticipan que la estrategia será negociar únicamente con “senadores dispuestos a colaborar”, descartando acuerdos amplios con el kirchnerismo. Una postura que, de mantenerse, podría complicar la aprobación de los pliegos.
En paralelo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comenzó a reorganizar el funcionamiento interno del Ejecutivo. Según confirmaron fuentes oficiales, retomará las reuniones individuales con ministros para “resetear la agenda de gestión” luego del receso de verano.
También crece el peso político del asesor presidencial Santiago Caputo, involucrado cada vez más en temas estratégicos, especialmente en política exterior y posicionamiento internacional del Gobierno. En su entorno reconocen que trabaja directamente con Milei en la elaboración del discurso para el Foro de Davos y en el diseño de alianzas geopolíticas.
En este escenario, el envío de los pliegos judiciales aparece como algo más que un trámite institucional: será una prueba de poder real dentro del oficialismo y un termómetro de las tensiones que el Gobierno intentó congelar durante meses.