20/01/2026 - Edición Nº1078

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en Rabat

Luego del escándalo, Senegal le ganó a Marruecos y es el nuevo campeón de África

18/01/2026 | El conjunto senegalés se alzó con el título en un partido marcado por la polémica arbitral, la retirada momentánea de los jugadores y un gol agónico de Pape Gueye en el tiempo extra.



La final de la Copa Africana de Naciones 2026 quedará en la memoria no solo por el resultado, sino por el clima de tensión que se vivió en Rabat. Senegal se consagró campeón tras derrotar a Marruecos por 1-0, en un encuentro que combinó fútbol trabado, decisiones arbitrales controvertidas y un desenlace dramático.

El partido comenzó con mucha intensidad, pero rápidamente se transformó en un duelo cerrado, con pocas ocasiones claras. Ambos equipos apostaron a la fuerza física y al orden defensivo, lo que derivó en un trámite áspero y con escasas llegadas al arco. La presión de los hinchas marroquíes en el estadio Príncipe Moulay Abdellah fue constante, generando un ambiente hostil para los senegaleses.

Sin embargo, los Leones de la Teranga tuvieron una chance en el minuto 37 que fue un calco de la situación vivida por la Argentina en la final de Qatar. Esta vez, Iliman Ndiaye se puso el traje de Kolo Muani y Bono el de Dibu Martínez: el arquero marroquí usó la misma técnica y reflejos para tapar un tiro que tenía destino de gol y la jugada, más que el resultado del encuentro, se viralizó rápidamente en las redes sociales. 

Entre el primer tiempo y el segundo, Senegal y Marruecos se repartiero el manejo de la pelota. Inclusive en los tiros al arco terminaron 6-5 a favor de la visita, pero el conjunto de Hakimi tuvo algunos avances más claros aunque sin encontrar la definición.

La polémica estalló en el tramo final del tiempo reglamentario, cuando el árbitro sancionó un penal a favor de Marruecos por una supuesta infracción dentro del área de El Hadji Malick Diouf sobre Brahim Díaz. Tras chequearla en el VAR, la decisión causó la indignación de los jugadores senegaleses que, apoyados por su DT Pape Thiaw, se fueron del campo de juego y amenazaron con abandonar la copa.

Sin embargo, gracias a la intervención de su figura Sadio Mané, el equipo regresó a la cancha y la furia continuó sobre el césped: el mismo Díaz pateó el penal, pero quiso picarsela a Edouard Mendy y el arquero le adivinó la intención, por lo que el cotejo se fue al tiempo extra.

Tras ese episodio, el partido se tornó aún más trabado, con interrupciones constantes y discusiones entre futbolistas y cuerpo técnico. 

En el tiempo extra, cuando todo parecía encaminarse a los penales, apareció la figura de Pape Gueye. El mediocampista senegalés aprovechó un balón suelto en el área y definió con precisión para marcar el único gol del encuentro en el minuto 112. Ese tanto desató la euforia de los jugadores y simpatizantes senegaleses, que celebraron como nunca en territorio rival.

El pitazo final confirmó el segundo título continental de Senegal, tras el obtenido en 2021. La victoria tuvo un sabor especial por la forma en que se dio: en medio de la adversidad, la presión del público local y la controversia arbitral, el equipo supo mantener la calma y golpear en el momento justo.

Para Marruecos, la derrota fue un golpe duro. El anfitrión soñaba con repetir la gloria de 1976, pero se quedó con las manos vacías pese a su gran campaña y a una racha invicta de 21 partidos. El desenlace dejó un sabor amargo en Rabat, mientras Senegal celebró una consagración histórica, marcada por el escándalo, la resistencia y el gol inolvidable de Gueye.

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