El aumento del 50% de la tasa vial y la creación de un nuevo tributo al combustible en Ramallo reactivaron el conflicto entre el municipio del norte bonaerense y el sector agropecuario, que denunció un “triple cobro” impositivo para un único servicio que, afirmaron, no se presta adecuadamente.
La nueva carga impositiva fue impulsada por el intendente Mauro Poletti (Fuerza Patria) y aprobada en el Concejo Deliberante sin instancias previas de consulta con las entidades rurales, que se enteraron del nuevo esquema tributario una vez sancionado por el cuerpo legislativo.
Desde la filial local de la Federación Agraria Argentina, su presidente Alberto Coscia cuestionó la magnitud del incremento y lo consideró “desmedido” en relación con la inflación proyectada. “No sabemos de dónde sacan los parámetros para llevar una tasa al 50%”, señaló en declaraciones a Newsdigitales.
El caso de Ramallo se sumó a una situación que se repite en distintos municipios bonaerenses en los últimos meses, con fuertes subas de tasas viales o la creación de tributos específicos —como recargos al combustible—, una fuente de financiamiento que algunos jefes comunales reflotaron ante las dificultades financieras. En muchos de esos debates, el campo se movilizó y fue un actor clave para visibilizar el descontento con las medidas.
Sin embargo, en Ramallo el conflicto sumó un elemento distintivo: el sector agropecuario denunció que, con la nueva tasa a los combustibles, el municipio recaudó por “tres vías diferentes” para el mantenimiento de los caminos rurales y, además, recibió fondos específicos asignados por la Provincia, sin que esos ingresos se tradujeran en mejoras concretas.
Alberto Coscia sostuvo que el incremento aprobado para la tradicional tasa vial no guardó relación con las variables económicas nacionales ni con las proyecciones oficiales, que estimaron una inflación cercana al 20% para 2026.
“Pensamos desde Federación que el aumento del 50% fue desmedido en base a lo que viene dando la inflación y a lo que el mismo municipio proyectó”, explicó.
“Es una tasa que perjudica mucho a la mayoría de los que trabajamos”, agregó el dirigente rural, quien advirtió que este tipo de decisiones profundizaron el malestar en el sector ante subas impositivas municipales que consideraron “excesivas”.
El principal eje del reclamo fue la falta de obras y mantenimiento en la red vial rural. Según Coscia, el deterioro se profundizó por la ausencia de trabajos básicos y por la falta de planificación.
“La contraprestación no se estaba llevando para nada. Ni siquiera se rastreaba y las cunetas estaban tapadas en yuyos. Se hacía algún desagote puntual con una retroexcavadora en algunas partes donde el agua tenía que salir, pero nada más. No hay cunetas, los caminos son de una sola mano y están llenos de pastizales a los costados”, lamentó.
El ruralista advirtió que, de no revertirse la situación en los próximos meses, una lluvia fuerte durante la cosecha gruesa podría generar serios problemas de anegamiento. “El agua no va a salir de los campos y se nos va a complicar bastante”, alertó.
Uno de los puntos más sensibles del planteo fue la existencia de tres tributos distintos destinados, en teoría, al mantenimiento de la red vial rural.
Coscia enumeró la tasa vial que paga el campo, el nuevo tributo del 2% sobre la venta de combustibles y otro especial que el municipio cobra por estacionamiento de camiones, que estimó en más de cinco millones de pesos diarios.
“Creemos que está totalmente fuera de lugar porque la tasa vial se está pagando, no en su totalidad pero arriba del 50% en niveles de cobrabilidad. Aparte de eso llega desde la Provincia, por la Ley 13.010, un dinero específico para los caminos. Ahora está la tasa a los combustibles y se recauda por el estacionamiento de camiones: en diciembre fueron 15 mil pesos por camión y aproximadamente pasan 350 camiones por día”, detalló.
Eso da un número muy grande que el municipio absorbe para los caminos y no lo vemos reflejado realmente en ningún lado
La creación del recargo al combustible ya generó efectos inmediatos, según el dirigente. “La gente se iba a cargar a San Nicolás o a San Pedro”, afirmó, y señaló que para los camioneros que cargan grandes volúmenes la diferencia “es un número importante”.
En ese sentido, sentenció: “Son tres tasas y no sabemos dónde se estaba volcando esa plata porque en los caminos no se veía”.
Sobre el vínculo con la gestión municipal, Coscia recordó que la última reunión formal con el intendente Mauro Poletti fue a mediados de 2025 y que, desde entonces, solo hubo contactos informales sin resultados concretos.
En ese marco, adelantó que estaban organizando un nuevo encuentro a partir de contactos iniciados por funcionarios locales. “Vamos a ver qué es lo que sale de esa reunión porque no queremos que nos sigan verseando. Queremos que nos digan la realidad sobre si van a hacer los arreglos”, explicó.
El dirigente agropecuario remarcó que los propios productores transmitieron el mal estado de los caminos y las obras que requerían atención inmediata. “Tenemos gente de los diferentes pueblos que sabe cómo están los caminos”, destacó.
De cara al encuentro con el Municipio, pidió que la voz del sector sea escuchada a la hora de planificar las obras. “Si hay un plan de trabajo, sabemos qué caminos son urgentes y cuáles pueden esperar, pero tiene que arrancar y no frenarse”, concluyó.