Molinos Unidos es una empresa familiar dedicada a la elaboración de yerba mate, fundada hace una década por Alejandro Trapine y gestionada junto a sus hijos. En el Living de NewsDigitales, el empresario recordó los inicios de la firma, a partir de la marca La Buena, en donde comenzó un camino en donde la yerba permitió desarrollar un emprendimiento con alcance social y presencia en el mercado interno y también en el exterior.
La empresa -con base en la localidad bonaerense de Temperley- desarrolla su producción en Misiones, mediante un esquema que combina campos propios y arrendamientos. Desde sus inicios se orientó a obtener certificaciones y trabajar bajo técnicas de sustentabilidad.
El crecimiento de la marca tuvo un impulso en 2022, cuando el interés internacional por el mate aumentó durante el Mundial de Qatar. Trapine supo capitalizar el impacto global que representó ver a Lionel Messi y sus compañeros de equipo con la fiel compañía del mate.
De esta inquietud nació la yerba Campeona, inspirada en la Selección nacional de fútbol y que permitió a Molinos Unidos realizar su primera exportación a Estados Unidos. Pero sus ventas al exterior también cruzaron el charco y llegaron a Europa, concretamente a Italia.
Y más allá de estos casos puntuales, el empresario yerbatero no duda que esta infusión dejará de ser un hábito en regiones puntuales: ""En una década, el mate comenzará a verse en el mundo", pronosticó.
-¿Qué es Molinos Unidos?
-Es una empresa familiar, que se inició hace aproximadamente diez años y la llevo junto a mis hijos. Nos iniciamos con una primera marca que fue La Buena, que nos permitió incursionar un poco en el mercado. Y yo comencé como emprendedor hace muchos años en proyectos tecnológicos y estudiando distintas economías emergentes y populares. Encontré que en economías populares iba a haber una tendencia, con productos de primera necesidad que iban a tener una mayor participación de mercado. Entonces ahí, en ese estudio, empiezo a investigar el producto adecuado y entendí que la yerba mate era un conector social y muy importante para el proyecto que yo quería llevar y me iba a dar autonomía.
-Aparte, el mate trasciende todas las clases sociales
Claro, y en mi caso, todos mis proyectos siempre tuvieron un vínculo muy fuerte con lo social, siempre todos los proyectos que encaré tuvieron una connotación social desde el primer momento. Entiendo que mis proyectos deben tener una transformación de las realidades. Siento que puedo hacerlo y creo que en base a eso encaro todos los proyectos que llevo. Y La Buena es un poco eso, porque nace en el 2017 y el primer complemento que tiene es el compromiso social. Es una de las yerbas mate más baratas del país, lo fue en los años anteriores y lo sigue siendo al día de hoy, no es un tema menor estar atento a la variable del precio del consumidor. Te imaginás que iniciarme como emprendedor chico y poder mantener un precio económico es una tarea bastante ardua, donde tenés que conjugar distintos factores para poder mantener esa instancia.
-¿Cómo se articula la parte productiva en Misiones?
-Tenemos el campo en Apóstoles, me inicié con unas hectáreas y después entendí que había sido mi primer error: haber comprado unas hectáreas. Existe algo que se llama arrendamiento y siempre digo: cuando quieras emprender, si vos tenés convicción de lo que querés hacer y realmente creés en lo que querés hacer, no compres. Si tu vida es buena, la gente aparece, el equipo se arma solo y existe algo que se llama alquilar, arrendamiento; no hace falta ser dueño. No está mal tampoco tener, si tenés el capital y lo querés hacer, es un riesgo a correr que está bien. En lo personal, yo digo, comenzá alquilando, probando y después podés comprar, podés invertir un mayor capital.
-¿Cómo fueron esos primeros pasos?
-Queríamos hacer una yerba mate económica y aparte que tenga algún tipo de valor agregado y darle un diferencial en aquellos momentos -2016 y 2017- era complejo. Recién se empezaba a hablar de lo agroecológico y ahí comenzamos a trabajar técnicas de sustentabilidad. Logramos la primera certificación con nuestra yerba mate y la primera certificación vegana por técnica de sustentabilidad. Por ejemplo, no usar abono químico en el cultivo, sino usar cáscara de pino, con eso logramos la primera certificación del país. Esa es la primera yerba mate del país con certificación vegana, más allá de la certificación de sin TACC, que también es una característica no poco importante, te diría.
-Estamos hablando del mate en Argentina, pero también tiene proyección internacional
-El punto más fuerte se dio en el 2022, con el Mundial. Ahí fue explosivo porque el mundo empezó a preguntar qué es lo que llevaba Messi. Pongo a Messi como referente porque no hay forma de evitarlo, pero me imagino que los chicos del mundo preguntaban qué es lo que llevaba en la mano, ¿no? Entonces ahí había un tema a trabajar y nosotros, como empresa joven y familiar, entendimos que era un buen momento para aprender lo que era una exportación con una impronta distinta. Entonces ahí nace la yerba mate Campeona, inspirada en la Selección Argentina campeona. Un año antes ya teníamos todos los registros, así que fue medio una prueba de “ganaba Argentina o ganaba Argentina”.
-Claro, ahí pegado al Mundial.
-Apostamos realmente por la Selección y bueno, así fue como nació Campeona. De hecho, el primer contrato que recibimos con yerba mate Campeona se inicia en Estados Unidos, en Miami, y la yerba mate queda en Estados Unidos y después hacemos el lanzamiento en Argentina. Primero se hizo la yerba mate Campeona, es una yerba inspirada en la Selección Argentina con un envase trilámina con tratamiento aluminizado, emulando la camiseta original con la que se jugó.
Con Campeona logramos la primera exportación. Sin embargo, a mí lo que me pasaba en lo personal, por lo disruptivo que soy yo, es que no me terminaba de completar. O sea, la exportación la entiendo a nivel balanza comercial, a nivel industrial. Hay una necesidad a veces de aguantar un poco la balanza con alguna exportación, pero no me termina de complementar a mí como persona.
-¿En qué sentido?
-Entiendo yo que los productos tienen que traspasar las ventas, el mensaje tiene que ser otro, un mensaje social. Yo siempre digo que si el producto no está pensado desde la necesidad y si es una transformación, el producto sobrevive a cualquier frontera, límite o situación que pueda haber de mercado.
-En tu caso, pensando más en el mercado interno, si se quiere, ese primer punto es un precio accesible, que no es un tema menor.
-No es menor, pero en Campeona lo que me pasaba es que tenía que tener otro tipo de mensaje. Y en ese transcurso me llega por esas cuestiones de la tecnología, que a veces cuando tratás un tema te llega información referente, me llega la historia de un pueblo del sur de Italia: Lungro. Esa historia es maravillosa, es un pueblo de Italia de 2.500 habitantes, que lo denominan la capital europea del mate.
¿Por qué la capital europea del mate?
-Porque hace 120 años que toman mate como nosotros. Los primeros inmigrantes que fueron y vinieron llevaron el mate, la costumbre del mate a Italia y volvieron con el mate a Italia. Aparte, Lungro tiene una particularidad: tiene una mezcla de cultura y toman mate desde hace 120 años. La diferencia es que toman con un calabacín, es una calabaza chiquita, suelen hacer leña y echar cascarita de naranja. No está mal, pero en proporciones es muy similar en cuanto a compartir, muy similar a nosotros. Y después tiene una característica también que se mezcla con la cultura albanesa. O sea, hay una tricultura ahí, una diversidad bastante interesante.
Cuando me llega el caso de Lungro, digo: “Es genial. No puede ser que a esta gente le cueste tanto llegar a la yerba mate”. Porque si bien ellos toman un mate como nosotros, la tienen que importar y terminan consumiendo lo que les llega. Y se les dificulta. Italia tiene también una geografía complicada para abastecerla.
-¿Como se articuló ese proyecto?
Lo que hice fue desarrollar directamente una yerba mate para ellos. Ahí nace Mate Lungro. Trabajé el envase estudiando directamente el pueblo: sus costumbres, sus esculturas, sus monumentos, con qué ellos se identificaban. El envase tiene un diseño realmente muy típico de ellos, se escapa directamente de lo que es lo argentino en cuanto al envase.
Y después, bueno, les presento a ellos la yerba, se las damos como un regalo desde un emprendedor argentino, en representación también de Argentina, de lo que somos nosotros como diversidad cultural, como somos grandes anfitriones del mundo. Así la regalo. Me tome esa autoridad de, en representación de muchos argentinos, poder regalarles la yerba mate. Y ahí fue una explosión.
Se hizo una inversión: separé parte de la cosecha, hice unos primeros paquetes. La inversión hasta fue ínfima a diferencia de las donaciones que suelo hacer por año a hospitales con yerba Mate La Buena. Y se dió una situación muy linda.
-¿Qué pasó?
-Automáticamente perdí la potestad del proyecto. Entendí que ya no era mío y quedó repatriado en Lungro. Ya no me corresponde ese proyecto a mí. Por eso digo que me pasó lo mejor que le puede pasar a un emprendedor argentino o un emprendedor: perder el proyecto, en buena ley, con el propósito que tuvo desde su idea, que era que ese producto sea de Lungro. Y ese producto hoy es de Lungro. Aparte, tienen un festival del mate, como lo tienen Apóstoles, después me enteré. Pero lo hacen ellos hace once años.
-Si antes de esta charla me decías que había un festival de mate en Europa, te diría que es increíble
-A la yerba mate la presentaron como propia en la Cámara de Diputados de Roma, fue algo realmente muy fuerte. Ahí entendí que el proyecto ya no me correspondía, pero sí guiarlos. Estamos trabajando en una línea para poder dar trabajo desde adentro del pueblo, directamente, con algún espacio que nos van a brindar. Se pondrá una máquina envasadora, Molinos Unidos va a armar una base de envasado, claro, pero también con la finalidad de poder, desde ahí y trabajar distintos puntos de Europa con la yerba mate argentina.