19/01/2026 - Edición Nº1077

Política

Mundial 2026

Fútbol, votos y TV Pública: la jugada de CFK, la promesa de Macri y el anuncio de Adorni

19/01/2026 | Manuel Adorni confirmó que la TV Pública transmitirá los partidos de la Selección en el Mundial 2026. El fútbol y los costos políticos.



La reciente confirmación del vocero presidencial Manuel Adorni de que todos los partidos de la selección argentina en el próximo Mundial serán transmitidos por la TV Pública volvió a poner en primer plano una relación histórica y persistente en la Argentina: la del fútbol como fenómeno cultural masivo y su utilización política por parte de los gobiernos para reducir costos simbólicos y electorales.

La decisión reavivó un debate que, aunque había quedado relegado en los últimos años, atravesó con fuerza distintas etapas de la política reciente.

Fútbol para Todos y la construcción de una bandera política

El antecedente más emblemático de esa estrategia fue el lanzamiento de Fútbol para Todos en 2009, durante el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Con la rescisión del contrato entre la AFA y el grupo privado que hasta entonces detentaba los derechos, el Estado asumió la transmisión gratuita de los partidos de Primera División por la televisión abierta.

Desde el kirchnerismo, la medida fue presentada como una política de inclusión y democratización del acceso a un bien cultural central. Funcionarios y referentes del espacio sostuvieron que el fútbol debía ser un “derecho” y no un privilegio reservado a quienes pudieran pagar un servicio de televisión codificada. La gratuidad de las transmisiones se convirtió así en uno de los emblemas del relato oficial y en un elemento frecuente del discurso político.

El fútbol en la campaña presidencial de 2015

Ese enfoque tuvo un rol destacado durante la campaña presidencial de 2015. En el tramo final del proceso electoral, sectores del kirchnerismo advirtieron que una eventual victoria de Mauricio Macri implicaría el fin del Fútbol para Todos y el regreso del fútbol pago.

El mensaje buscaba instalar la idea de que Cambiemos avanzaría sobre un derecho adquirido y que millones de argentinos volverían a quedar excluidos de las transmisiones.

Desde el macrismo, en tanto, se prometió continuar con la gratuidad, aunque con varias modificaciones. Por ejemplo, eliminar la propagando política que había en las tandas publicitarias y en las propias transmisiones.

"Sigue el Fútbol Para Todos pero sin política, me voy a meter en que los costos vuelvan a ser lo que eran. El mismo camión de exteriores cuando lo hacía Torneos y Competencia valía 10 pesos, a los 15 días valía 30", señalaba Macri en la campaña.

El fin de Fútbol para Todos y las repercusiones

Ya en el gobierno, Macri anunció en octubre de 2016 que Fútbol para Todos dejaría de existir. La decisión generó críticas de la oposición kirchnerista, que acusó al Ejecutivo de incumplir promesas implícitas y de mercantilizar nuevamente el acceso al fútbol. También hubo debates sobre el rol del Estado, el financiamiento del deporte y el impacto social de la medida.

El fútbol no es gratis, no podemos seguir mintiéndonos. El Gobierno no se meterá en la negociación entre un privado y la AFA. Tenemos que dejar atrás los manejos de los últimos años”, había señalado Fernando de Andreis, mano derecha de Macri que llevó a cabo todo el proceso sobre el tema.

Sin embargo, el cierre del programa no se tradujo en un costo político evidente para el oficialismo. En las elecciones legislativas de 2017, Cambiemos obtuvo una victoria amplia a nivel nacional, lo que sugirió que la eliminación de la gratuidad del fútbol no había sido un factor determinante en el comportamiento electoral.

Un cambio cultural y el regreso del debate

Con el paso de los años, el tema de la transmisión gratuita del fútbol fue perdiendo centralidad en la agenda pública. Sin dudas, la llamada “batalla cultural” fue un factor importante. En especial, la noción de que la expansión ilimitada del gasto público presiona a la inflación.

No obstante, la cuestión volvió a escalar recientemente ante las dudas sobre si la TV Pública transmitiría los partidos de la selección argentina en el Mundial. En ese marco, la confirmación de Adorni buscó despejar incertidumbres y evitar un frente de conflicto innecesario, reeditando, en clave actual, una lógica ya conocida: cuando se trata del fútbol y de la selección, los gobiernos tienden a minimizar los costos políticos y a garantizar el acceso masivo.