21/01/2026 - Edición Nº1079

Policiales

Quién es Felipe Sosa

Entrenado para la guerra: el perfil del exmilitar acusado de matar a Erika Antonella Álvarez

19/01/2026 | Tenía formación en infantería, experiencia operativa en el exterior y fue rastreado durante días en el norte del conurbano. Lo detuvieron cuando circulaba en moto en Pilar.



No era un improvisado. Tampoco un desconocido para la disciplina, el control y el uso de la fuerza. Felipe Sosa, el hombre acusado por el femicidio de Erika Antonella Álvarez, era un exoficial del Ejército Argentino, con entrenamiento militar formal y antecedentes en operaciones en el extranjero.

Ese dato, que desde el inicio llamó la atención de los investigadores, terminó siendo una de las claves para reconstruir la mecánica del crimen y la posterior fuga.

El cuerpo de la joven había sido hallado el 8 de enero pasado en un basural del barrio Manantial Sur, en la capital tucumana, dentro de una bolsa de residuos y con signos evidentes de una agresión extrema. La autopsia determinó que murió por un traumatismo craneofacial grave, con luxación cervical y múltiples golpes en la cabeza y el rostro, además de una lesión letal en las vértebras del cuello.

Pero hubo un detalle que encendió las alarmas de los peritos: la víctima estaba maniatada con nudos típicos utilizados por personal militar o de rescate.

A partir de allí, la pesquisa se concentró en su entorno y permitió identificar al sospechoso, un hombre de 50 años que había egresado del Colegio Militar de la Nación en 1998 como Subteniente del Arma de Infantería y que fue dado de baja en 2003 con el grado de Teniente. Luego, según la investigación, tuvo experiencia en operaciones de la Legión Extranjera de Francia.

Cuando la Justicia tucumana ordenó su detención, el acusado ya había huido.

La Policía de Tucumán llegó hasta su domicilio, pero solo encontró a su pareja, quien declaró que el hombre había escapado hacia la provincia de Buenos Aires a bordo de una moto. En el lugar, los investigadores secuestraron un comprobante de compra del rodado, una operación en efectivo por cuatro millones de pesos que permitió reconstruir su recorrido posterior.

Las pesquisas determinaron que había cambiado su vehículo y que se movía en la zona norte del conurbano bonaerense, particularmente en el partido de Pilar. Con esos datos, intervino la División Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal Argentina.

El cuerpo de Erika fue hallado el 8 de enero pasado. La autopsia determinó que murió por un traumatismo craneofacial grave. 

El seguimiento incluyó análisis de cámaras de seguridad, tareas de inteligencia y vigilancias discretas en un barrio privado donde residía un familiar. Finalmente, los agentes lograron ubicarlo cuando circulaba en la motocicleta investigada.

El operativo se concretó sobre la calle Ramallo, en la localidad de Fátima. Con autorización judicial, los federales montaron un cerrojo y lo interceptaron sin que pudiera escapar.

El ex militar fue trasladado al Aeropuerto Internacional de San Fernando y luego derivado a Tucumán, donde quedó a disposición de la Justicia acusado del delito de homicidio simple.