01/02/2026 - Edición Nº1090

Deportes


RAMÓN DÍAZ VS. BIANCHI

Rodrigo Mora y la noche en que volvió loco a Boca en Mar del Plata

19/01/2026 | La noche de verano donde River ganó el superclásico con dos goles del uruguayo.



Hace exactamente 13 años, el estadio José María Minella de Mar del Plata fue testigo de un reencuentro histórico que paralizó al país futbolero: Carlos Bianchi y Ramón Díaz volvían a verse las caras en un Superclásico de verano.

Aquel 19 de enero de 2013, el torneo de verano en Mar del Plata dejó de lado su carácter amistoso para convertirse en una verdadera fiesta millonaria. Aunque Boca comenzó con mayor fluidez gracias a las conexiones de Leandro Paredes y la movilidad de Santiago Silva, River supo resistir los embates iniciales gracias a la seguridad de Marcelo Barovero y el orden impuesto por Leonardo Ponzio en la mitad de la cancha.


River se llevaba el primer clásico de ese año con dos goles de Mora que empezaba a entrar en el corazón del hincha.

El trámite del encuentro cambió de dueño tras un primer tiempo parejo que incluso sufrió una breve interrupción por parte del árbitro Pablo Lunati. En el complemento, el equipo del riojano ajustó las piezas y empezó a lastimar por las bandas, especialmente con las proyecciones de Leonel Vangioni y la inteligencia táctica de Mauro Díaz.

La paridad se rompió a los 23 minutos de la segunda mitad, cuando Ponzio abrió el juego para Vangioni, quien lanzó un centro preciso para que Rodrigo Mora, con un cabezazo cruzado, venciera la resistencia de Agustín Orión.

A partir de la ventaja, el millonario borró a su archirrival del terreno de juego teniendo mucho más la pelota. La estocada final llegó a los 37 minutos, nuevamente de la mano del atacante uruguayo, quien recibió una asistencia de Ariel Rojas y definió con un disparo ascendente que sentenció el 2 a 0 definitivo.

Aquella noche, la contundencia de Mora no solo le dio el triunfo a River, sino que también marcó el inicio de un afecto inquebrantable entre el delantero y la hinchada millonaria en el marco de una victoria táctica de Ramón sobre el Virrey.


Ese mismo verano, River ganó los tres superclásicos. El segundo fue por 2 a 1 en Mendoza y nuevamente el uruguayo marcó.

Los cambios realizados por ambos entrenadores en el tramo final no lograron alterar el destino de un partido que ya tenía dueño. Al sonar el silbato final, Mar del Plata se tiñó de rojo y blanco, celebrando no solo un resultado positivo en el verano, sino la confirmación de que Rodrigo Mora estaba destinado a ser una pesadilla recurrente para el club de la Ribera.