10/02/2026 - Edición Nº1099

Internacionales

Emergencia nacional

Tragedia en Chile: el dato sobre gestión del fuego que complica a Gabriel Boric

19/01/2026 | La magnitud del desastre obliga a revisar prevención, respuesta institucional y modelo territorial



El megaincendio que afecta al centro-sur de Chile dejó al descubierto no solo una tragedia humana de gran escala, sino también fallas estructurales en la gestión del riesgo que se arrastran desde hace años. La combinación de altas temperaturas, sequía prolongada y expansión urbana desordenada convirtió el fuego en una amenaza incontrolable para múltiples comunas, donde el avance de las llamas superó la capacidad de reacción local y regional.

A medida que se consolida el balance de víctimas fatales, damnificados y viviendas destruidas, la emergencia empieza a adquirir una dimensión política y estratégica. El Estado enfrenta una presión creciente para responder con rapidez, pero también para ofrecer respuestas de fondo a una ciudadanía que observa cómo eventos extremos se vuelven recurrentes y cada vez más devastadores.

Chile


Chile es un país largo y angosto que se extiende por el borde occidental de Sudamérica, con más de 6,000 km de costa en el océano Pacífico. Santiago, su capital, se ubica en un valle rodeado de los Andes y la cordillera de la Costa. En la Plaza de Armas de la ciudad, bordeada de palmeras, se encuentra la catedral neoclásica y el Museo de Historia Nacional.

Gestión del fuego y responsabilidad pública

En el plano operativo, el despliegue de brigadas, aviones y helicópteros permitió evitar daños aún mayores, pero también evidenció asimetrías en la preparación territorial. Comunas con menor infraestructura preventiva y planificación urbana quedaron más expuestas, lo que reabre el debate sobre el rol del Estado en la regulación del uso del suelo y la protección de zonas de interfaz urbano-rural.

Paralelamente, las investigaciones sobre el origen de los incendios avanzan en un clima de alta sensibilidad social. Mientras se analizan posibles negligencias o acciones intencionales, el foco se traslada hacia la responsabilidad institucional en materia de fiscalización, mantenimiento de redes críticas y políticas de prevención que, según expertos, no han acompañado la magnitud del riesgo climático actual.

Reconstrucción y horizonte político

El desafío que se abre tras la emergencia no se limita a la reconstrucción material de viviendas e infraestructura. La catástrofe instala una discusión más amplia sobre cómo y dónde reconstruir, bajo qué estándares de seguridad y con qué criterios de equidad territorial, en un país marcado por profundas desigualdades regionales.

En ese contexto, el megaincendio se proyecta como un punto de inflexión para la agenda pública chilena. La capacidad del sistema político para transformar la tragedia en reformas concretas —en prevención, ordenamiento territorial y adaptación climática— será determinante no solo para las zonas afectadas, sino para la credibilidad del Estado frente a futuras emergencias.