Lo que ocurrió este último fin de semana en el cerro Hermitte no fue una sorpresa para la comunidad científica. Un informe técnico del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), elaborado en el año 2002, ya describía con precisión quirúrgica los riesgos de urbanizar el sector del Barrio Sismográfica en Comodoro Rivadavia.
Hoy, tras el derrumbe parcial del cerro, las evacuaciones de más de 260 familias y la declaración de la emergencia geológica y urbanística, aquel documento de hace más de dos décadas cobra una vigencia alarmante.

El estudio, titulado “Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica”, señalaba que el principal problema radica en que el asentamiento se extiende sobre materiales removidos naturalmente. Según los geólogos de aquel entonces, el terreno presenta una gran cantidad de espacios subterráneos causados por la erosión hídrica (sublavado).
El informe era tajante: el peso de una urbanización intensa sobre este suelo inestable provocaría, inevitablemente, hundimientos y roturas en viviendas y redes de servicios. Asimismo, el SEGEMAR advertía que no se podía descartar la repetición de movimientos de ladera, responsabilizando al municipio de establecer un monitoreo permanente si la expansión urbana continuaba.

Para mitigar el riesgo, los expertos recomendaron en 2002 una serie de medidas estrictas que debían ser acatadas por funcionarios y vecinos:

Pese a las recomendaciones, el barrio continuó su crecimiento hacia zonas críticas. El desenlace fue el colapso de parte del cerro Hermitte este fin de semana, un evento que forzó operativos de emergencia y dejó a decenas de familias fuera de sus hogares.
Como respuesta a la crisis, el Concejo Deliberante declaró la emergencia geológica y urbanística por un plazo de 90 días. Esta medida busca implementar acciones urgentes para frenar la inestabilidad del suelo y proteger la integridad de los habitantes en una zona donde la geología finalmente reclamó su lugar.