Diego Santilli sacudió el escenario federal este lunes al cerrar el apoyo clave del gobernador Gustavo Sáenz para la reforma de modernización laboral. El movimiento del ministro del Interior en Salta redefine el mapa de poder parlamentario justo antes del inicio de las sesiones extraordinarias convocadas por Javier Milei para febrero.
La reunión de dos horas en la Casa de Gobierno salteña marcó un punto de giro en la relación entre la Casa Rosada y los gobernadores del norte. Tras el encuentro, Sáenz no solo confirmó su voluntad de "no obstruir", sino que recomendó el uso del término "modernización" para facilitar el tránsito social de la ley. A cambio, el mandatario provincial puso sobre la mesa la urgencia de finalizar la Ruta 9-34 y el puente de Vaqueros.

Esta dinámica de negociación sugiere que el Ejecutivo ha pasado de la confrontación directa a una etapa de pragmatismo legislativo. El oficialismo apuesta a que la formalización de trabajadores recupere el déficit fiscal del 0,15% que hoy mantiene en alerta a las arcas provinciales. Esta narrativa busca desactivar las especulaciones sobre compensaciones discrecionales, como los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

El éxito de la gestión en Salta es el combustible que Santilli lleva ahora a la Patagonia. El próximo jueves, en Neuquén, el ministro enfrentará el desafío de convencer a Rolando Figueroa utilizando el mismo argumento matemático: que el crecimiento de la actividad privada compensará con creces la baja en la recaudación de Ganancias proyectada para 2027. Esto explica por qué la Casa Rosada ha decidido dilatar el armado de algunas comisiones bicamerales hasta "testear" la lealtad real de estos aliados.
A pesar de la fluidez en el norte, el Gobierno aún enfrenta la intransigencia del pampeano Sergio Ziliotto, quien volvió a postergar su encuentro con el Ejecutivo. Sin embargo, en Balcarce 50 confían en que el efecto cascada de los gobernadores dialoguistas, sumado a la presión de la mesa política que integran Karina Milei y los Menem, terminará aislando a los sectores que rechazan de plano la modernización legislativa.
El jueves 22 de enero, Santilli aterrizará en Entre Ríos para reunirse con Rogelio Frigerio. El resultado de ese encuentro será el termómetro definitivo para saber si el oficialismo llega al 2 de febrero con el blindaje necesario para sancionar la reforma laboral sin sobresaltos.
TM