La investigación por el accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz, provincia de Córdoba, dio un giro decisivo tras el hallazgo de una junta rota en los rieles, un elemento técnico que ahora es considerado central para explicar el descarrilamiento del tren de alta velocidad que terminó chocando contra otra formación que circulaba en sentido contrario.
El siniestro dejó al menos cuarenta personas fallecidas y más de un centenar de heridos, convirtiéndose en uno de los desastres ferroviarios más graves de Europa en tiempos modernos. Ocurrió a unos 360 kilómetros al sur de Madrid, en un tramo donde el tren había salido recientemente de la estación de Córdoba.

Según las primeras conclusiones técnicas, los especialistas detectaron desgaste prolongado en la placa de unión que conecta dos secciones del riel. Esa unión defectuosa generó un hueco progresivo que se fue ampliando con el paso continuo de los trenes, hasta provocar que uno de los vagones perdiera estabilidad.
El análisis preliminar indica que los primeros coches del tren lograron atravesar el sector dañado, pero el último vagón se descarriló, arrastrando a los anteriores y provocando el choque con el tren que venía en sentido contrario. El impacto empujó a ambas formaciones fuera de las vías y las arrastró por un terraplén, multiplicando los daños y las víctimas.
El tren afectado pertenecía a Iryo, una compañía privada controlada mayoritariamente por el grupo estatal italiano Ferrovie dello Stato. La formación involucrada era un Frecciarossa 1000, un modelo de última generación que también opera en la red de alta velocidad de Italia y que había pasado una inspección de mantenimiento días antes, sin que se detectaran anomalías.
Tras la comparecencia del Presidente del Gobierno, que deja entre otras esta recomendación, atenderé de forma ordenada a los medios de comunicación durante todo el día de hoy y, al menos, la mañana de mañana. Trasladaré el máximo de información posible. https://t.co/pVtZZT7kVP pic.twitter.com/hDak6u3Umb
— Óscar Puente (@oscar_puente_) January 19, 2026
Las autoridades subrayaron que la vía férrea había sido renovada por completo en mayo del año pasado y que el tren tenía menos de cuatro años de antigüedad, lo que refuerza la hipótesis de una falla estructural localizada más que un problema de material rodante. En ese marco, desde la operadora pública Renfe señalaron que el error humano está prácticamente descartado, aunque remarcaron que todavía es temprano para conclusiones definitivas.
La investigación general está a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, que continúa analizando el estado de la infraestructura y los registros técnicos del tramo afectado. La zona exacta donde se detectó la falla fue acordonada y marcada para peritajes forenses, mientras se recopilan imágenes y datos del lugar.
El impacto político del accidente también fue inmediato. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, visitaron el sitio del desastre y suspendieron compromisos internacionales, entre ellos un viaje previsto al Foro Económico Mundial, para seguir de cerca la evolución de la tragedia.

España cuenta con una de las redes de alta velocidad más extensas y modernas del mundo, inaugurada en 1992 y tradicionalmente asociada a altos estándares de seguridad. El accidente de Adamuz reabrió el debate sobre el mantenimiento de infraestructuras críticas, el control de tramos renovados y la convivencia entre operadores públicos y privados en líneas de alta exigencia técnica.
Mientras continúan las pericias, el foco está puesto en determinar por qué una falla que llevaba tiempo desarrollándose no fue detectada a tiempo, una respuesta clave para evitar que una tragedia de esta magnitud vuelva a repetirse.