02/02/2026 - Edición Nº1091

Internacionales

Secuestros masivos

Nigeria: raptan a más de 170 fieles en iglesias y crece la presión internacional

21/01/2026 | Ataques armados durante servicios religiosos reavivan el debate sobre seguridad y violencia sectaria.



El terror volvió a instalarse en una comunidad rural del norte de Nigeria cuando hombres armados irrumpieron en dos iglesias durante un servicio religioso y secuestraron a más de 170 personas. El ataque ocurrió en la aldea de Kurmin Wali, en el estado de Kaduna, una región castigada desde hace años por la violencia de bandas criminales.

Para Afiniki Moses, el golpe fue doble. Creía haber dejado atrás su pesadilla tras ser liberada el 15 de enero, luego de que su familia pagara un rescate. Sin embargo, días después, los mismos atacantes regresaron al pueblo y se llevaron a su esposo y a sus hijos mientras participaban de una ceremonia religiosa. Los niños lograron escapar más tarde, pero su marido permanece desaparecido junto a otras 162 personas, según líderes cristianos locales.

Los secuestros ocurrieron en dos templos cercanos entre sí. Testigos relataron que los atacantes llegaron en motocicletas y portaban armas automáticas, una modalidad habitual en este tipo de operaciones. Dentro de una de las iglesias quedaron señales del caos: sillas volcadas, instrumentos musicales abandonados y una Biblia apoyada sobre un asiento, en lo que hasta minutos antes había sido un servicio religioso activo.

Este episodio es parte de una ola de secuestros que se extiende desde hace más de una década en el norte nigeriano. Aunque en sus inicios la violencia estuvo asociada principalmente a grupos islamistas, con el tiempo se sumaron bandas criminales cuyo principal objetivo es el cobro de rescates. Estas organizaciones atacan tanto a comunidades cristianas como musulmanas, aprovechando la debilidad del control estatal en zonas rurales.


Interior de una iglesia en Nigeria donde en ataques recientes fueron secuestrados decenas de fieles durante los servicios religiosos en el estado de Kaduna.

La situación volvió a colocar a Nigeria en el centro del debate internacional. En Estados Unidos, el presidente, Donald Trump, ha señalado en reiteradas ocasiones que la violencia en el norte de Nigeria afecta de manera particular a comunidades cristianas y ha cuestionado al gobierno nigeriano por no garantizar su seguridad. El gobierno nigeriano rechaza esa acusación y sostiene que los secuestros y ataques son obra de bandas criminales que actúan por dinero y que también golpean a poblaciones musulmanas.

Desde Abuja aseguran que las fuerzas de seguridad intensificaron operativos contra grupos armados y que se están destinando más recursos para proteger a las comunidades vulnerables. Sin embargo, líderes religiosos y organizaciones civiles advierten que los secuestros masivos continúan, alimentando el miedo y el desplazamiento interno.

Mientras tanto, en Kurmin Wali, decenas de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos. Para muchos, la iglesia, tradicionalmente un espacio de refugio y encuentro comunitario, se ha convertido en un nuevo escenario de violencia, reflejo de una crisis de seguridad que Nigeria aún no logra contener.