Dos trenes de cercanías descarrilaron este martes en la región de Cataluña, al noreste de España, luego de que un muro de contención y rocas se desplomaran sobre las vías a causa de las intensas lluvias registradas en los últimos días. El accidente dejó al menos una veintena de personas heridas y provocó la muerte del conductor de una de las formaciones, y obligó a interrumpir parcialmente el servicio ferroviario en una de las zonas más transitadas del área metropolitana de Barcelona.
El principal siniestro ocurrió en un tramo que conecta Barcelona con Girona, cuando un tren impactó contra los escombros caídos sobre los rieles y varios vagones se salieron de la vía. Casi en simultáneo, otro servicio de la red de cercanías sufrió un descarrilamiento menor tras chocar con piedras desprendidas de un talud cercano, sin que se registraran víctimas de gravedad en ese segundo episodio.
Equipos de emergencia, bomberos, policía regional y personal sanitario trabajaron durante horas en el lugar para asistir a los heridos, asegurar la zona y evaluar los daños en la infraestructura. Varias personas fueron trasladadas a hospitales cercanos, mientras que otras recibieron atención en el lugar por contusiones y traumatismos leves.
El accidente provocó la suspensión de servicios ferroviarios durante buena parte del día y afectó a miles de pasajeros. Las autoridades activaron planes de contingencia con transporte alternativo y desvíos, mientras técnicos inspeccionaban el estado de las vías, los muros de contención y los sistemas de señalización antes de autorizar la reanudación gradual del tránsito ferroviario.
Las lluvias persistentes saturaron el suelo y generaron desprendimientos en distintos puntos de la red ferroviaria catalana, un fenómeno que expertos vinculan al aumento de eventos climáticos extremos. Según especialistas en transporte e infraestructura, la combinación de precipitaciones intensas, pendientes pronunciadas y estructuras antiguas incrementa el riesgo de deslizamientos sobre las vías.

El episodio ocurre pocos días después de otro grave accidente ferroviario en el sur de España, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron y descarrilaron, dejando un elevado número de víctimas fatales y heridos. Aunque España cuenta con una de las redes ferroviarias más extensas y modernas de Europa, estos sucesos consecutivos generaron preocupación social y un fuerte escrutinio sobre los protocolos de seguridad y mantenimiento.
Las investigaciones continúan para determinar responsabilidades y evaluar si los controles preventivos fueron suficientes. Mientras tanto, las autoridades analizan refuerzos en muros, taludes y sistemas de monitoreo para reducir riesgos futuros y garantizar la seguridad de los pasajeros en una red clave para la movilidad diaria del país.