Un episodio tan llamativo como incómodo sacudió a La Libertad Avanza en Salta y dejó al descubierto tensiones internas que el espacio intenta mantener bajo control. Lo que debía ser una actividad política terminó convertido en una escena que rápidamente se viralizó y expuso a una senadora provincial ante propios y ajenos.
Todo ocurrió durante una recorrida en la que participó Diego Santilli, en el marco de contactos políticos con dirigentes locales. Sin embargo, la atención no se la llevó la agenda del encuentro sino una imagen inesperada: la ausencia de una senadora libertaria fue reemplazada por un cartón con su figura.
La protagonista del episodio fue Emilia Orozco, senadora provincial por La Libertad Avanza, quien no estuvo presente en la actividad. En su lugar, apareció un cartón con su imagen, una decisión que generó sorpresa incluso dentro del propio espacio.
La escena fue interpretada por distintos sectores como un gesto improvisado que terminó jugando en contra del armado libertario en la provincia. En un contexto donde el espacio busca consolidarse territorialmente, el episodio dejó más preguntas que certezas.
Puertas adentro, el episodio no pasó desapercibido. Dirigentes libertarios reconocieron en privado que la situación generó incomodidad y obligó a dar explicaciones que no estaban en los planes. La combinación entre una ausencia llamativa y una puesta en escena poco cuidada alimentó críticas internas.
En especial, porque la actividad tenía como objetivo mostrar orden, presencia política y coordinación entre los referentes nacionales y provinciales.

Más allá de lo anecdótico, el episodio dejó al descubierto un problema más profundo: la dificultad del espacio para ordenar su representación territorial. La visita de Santilli buscaba fortalecer vínculos, pero terminó eclipsada por una imagen que circuló con rapidez en redes y grupos políticos.
En ese contexto, el uso del cartón fue leído como un intento fallido de disimular una ausencia que terminó amplificándose.
Aunque desde el entorno libertario intentaron bajarle el tono al episodio, lo cierto es que la escena ya había cumplido su recorrido. Para muchos dirigentes, fue una muestra de desprolijidad política que contrastó con el discurso de renovación que el espacio suele exhibir.
En un escenario donde cada gesto cuenta, la foto del cartón terminó diciendo más que cualquier discurso.
TM