Familias y colectivos que representan a pacientes con cardiopatías congénitas encendieron una señal de alarma por la situación del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas y advirtieron que el ajuste en el área podría comprometer la atención de miles de chicos en todo el país.
El reclamo tomó forma en una reunión realizada en la Cámara de Diputados, donde organizaciones del sector expusieron el impacto que generaron los despidos de profesionales especializados que coordinaban el área a nivel nacional, una decisión que, según denunciaron, dejó al programa debilitado y sin conducción técnica suficiente.
Lucía Wajman, integrante de Cardiocongénitas Argentinas, sostuvo que las familias atraviesan un escenario de “incertidumbre total” y describió el temor creciente ante la falta de definiciones oficiales sobre la continuidad de la cobertura.
“El despido de los médicos dejó al programa sin conducción especializada. No sabemos si nuestros hijos van a poder ser trasladados para realizar los tratamientos, si van a poder recibir la medicación que necesitan, si van a poder llegar al quirófano. Nos genera mucho miedo. Sabemos que un corazón necesita ser operado a tiempo”, afirmó.
La continuidad del programa, orientado a la detección temprana y al tratamiento adecuado de estas patologías, quedó en cuestión tras la desvinculación de tres de los siete cardiólogos pediátricos especializados que coordinaban la estrategia nacional.
Se trata de un área central dentro del sistema sanitario: las cardiopatías congénitas representan la segunda causa de muerte neonatal y requieren una intervención rápida y coordinada para garantizar la derivación, la medicación y el acceso a cirugías de alta complejidad.
Según los datos difundidos durante el encuentro, en Argentina nacen cada año unos 4 mil chicos con cardiopatías congénitas, y la mitad de esos casos necesita una cirugía compleja para que el bebé pueda continuar con vida.
En ese escenario, las organizaciones insistieron en que cualquier demora en el diagnóstico, el traslado o la intervención quirúrgica puede ser determinante.
Wajman recordó además que fue una de las impulsoras de la ley aprobada en 2023 para respaldar el programa nacional y alertó que, pese a que la normativa continúa vigente, el sistema se estaría desarmando en los hechos.
La referente también mencionó que el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel votaron en contra del proyecto cuando ocupaban bancas en Diputados.
“Hoy pareciera que se está tomando revancha frente a la victoria del 2023. Porque la ley salió, porque la ley se reglamentó, porque vino a respaldar al programa de cardiopatías congénitas, que no lo puede bajar porque hay una ley que lo está resguardando, pero que de hecho lo están haciendo”, advirtió.
Tras el encuentro, desde el bloque de Unión por la Patria señalaron que presentaron proyectos y pedidos de acceso a la información pública sobre el estado del programa y acordaron avanzar con la citación del ministro de Salud, Mario Lugones, para que dé explicaciones ante el Congreso.
En esa línea, reafirmaron “el compromiso con el derecho a la salud del pueblo argentino y, en particular, el de las infancias”.
Como parte de las acciones de visibilización, los colectivos anunciaron que el próximo 1 de febrero realizarán un banderazo federal en distintos puntos del país con la consigna: “Nuestros hijos ponen el cuerpo en las terapias, nosotras ponemos el cuerpo en las calles”.
Del encuentro participaron, entre otros, los diputados Paula Penacca, Germán Martínez, Blanca Osuna, Eduardo Valdés, Javier Andrade, Lorena Pokoik y Lucía Cámpora.