La presencia de Daniel Noboa en el Foro Económico Mundial de Davos se inscribe en una lectura pragmática del escenario internacional. En un contexto donde el foro atraviesa una crisis de legitimidad y relevancia, su utilidad no reside tanto en la capacidad de definir consensos globales, sino en el valor simbólico y político que aún conserva como vitrina de visibilidad ante actores financieros, multilaterales y diplomáticos. Noboa entendió ese desplazamiento y actuó en consecuencia.
Lejos de asumir una participación protocolar, el mandatario ecuatoriano utilizó Davos como un espacio para reforzar su narrativa de orden, institucionalidad y apertura económica. En un sistema internacional fragmentado, donde los flujos de inversión y cooperación son cada vez más selectivos, la exposición directa ante organismos financieros y líderes empresariales sigue siendo un activo relevante para economías emergentes como Ecuador.
El diagnóstico sobre el declive del Foro Económico Mundial como ámbito de coordinación efectiva no invalida su rol como escenario político. Davos ya no es el lugar donde se toman las grandes decisiones, pero sí continúa siendo un espacio donde se construyen percepciones, se validan agendas y se mide el clima de confianza internacional. En ese terreno, la estrategia de Noboa resulta coherente.
El presidente ecuatoriano optó por llevar a Davos temas que combinan agenda doméstica y preocupación global: seguridad, crimen organizado y financiamiento político. Al hacerlo, internacionalizó debates que suelen quedar encapsulados en la política interna y los vinculó con la gobernabilidad democrática regional. Esta decisión refuerza su imagen como un líder que reconoce la dimensión transnacional de los desafíos que enfrenta su país.
🚨| El Presidente de Ecuador Daniel Noboa en el Foro de Davos:
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) January 20, 2026
“La población de Venezuela se volvió rehén de un régimen que decidió no dejar el gobierno, negó la voluntad popular y la autonomía. Venezuela escogió a su presidente y los resultados no fueron respetados”.🇻🇪🇪🇨 pic.twitter.com/LDdbe8w19M
Uno de los ejes más relevantes de la intervención de Noboa fue la seguridad. En un momento en que Ecuador enfrenta una escalada de violencia asociada al crimen organizado, plantear el problema en un foro internacional no solo busca respaldo simbólico, sino también cooperación técnica, financiera y política. Davos, aun con sus limitaciones, permite acceder a redes de diálogo que otros espacios no ofrecen con la misma visibilidad.
Al mismo tiempo, el énfasis en la institucionalidad y la transparencia responde a una necesidad clave: reconstruir confianza. En un entorno donde los inversores priorizan previsibilidad y estabilidad política, la narrativa de fortalecimiento institucional cumple una función estratégica. Noboa proyecta a Ecuador como un país consciente de sus fragilidades, pero decidido a enfrentarlas con reglas claras y alineamiento internacional.
Desde Davos, seguimos abriendo puertas para el Ecuador.
— Lavinia V. Noboa (@laviniavNoboa) January 20, 2026
Daniel y yo cumplimos agendas complementarias, con un mismo objetivo: generar desarrollo y oportunidades reales para el país. Mientras él avanza en reuniones para atraer inversiones, yo me estoy enfocando en más apoyo y más… pic.twitter.com/PHNKvofPdi
La participación de Noboa confirma que el Foro Económico Mundial no desaparece, sino que muta. Ya no articula consensos globales, pero sigue siendo un espacio donde los liderazgos emergentes pueden posicionarse, diferenciarse y comunicar prioridades. Para un presidente joven, con un mandato marcado por la urgencia en seguridad y crecimiento, esa exposición tiene un valor concreto.
En este sentido, Davos funciona menos como un motor de decisiones y más como un amplificador político. Noboa parece haber entendido esta lógica y la utilizó a su favor, evitando discursos genéricos y apostando por mensajes claros que conectan la agenda ecuatoriana con preocupaciones globales. En un foro en crisis, la claridad estratégica se convierte en una ventaja.
Más que una apuesta por el foro, la presencia del presidente ecuatoriano refleja una apuesta por la proyección internacional en un mundo desordenado. Davos puede haber perdido su aura de poder global, pero sigue siendo una plataforma útil para quienes saben leer sus límites y explotar sus oportunidades. Noboa, en ese sentido, no fue a buscar consensos imposibles, sino visibilidad, respaldo y posicionamiento. Y en ese objetivo, su paso por Suiza resulta políticamente eficaz.