El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, recibió este miércoles al ministro del Interior, Diego Santilli, en Villa La Angostura, en el marco de la gira federal del Gobierno nacional para sumar respaldos al proyecto de reforma laboral que impulsa la Casa Rosada.
El encuentro se desarrolló en un clima cordial y con señales claras de sintonía política. Desde ambas partes destacaron el diálogo y la voluntad de avanzar en una agenda común, en un contexto donde el oficialismo necesita asegurar apoyos clave en el Congreso para tratar la iniciativa durante las sesiones extraordinarias.
Durante la reunión, Figueroa dejó en claro que acompaña el espíritu general de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, orientada a fomentar el empleo privado, la productividad y las inversiones en las provincias.
Sin embargo, el gobernador neuquino fijó una línea política precisa: los convenios colectivos de trabajo sancionados por ley en la provincia no están en discusión.

En Neuquén ya se implementaron cambios laborales propios y modernos, pero los convenios colectivos vigentes no se tocan, fue el mensaje que Figueroa transmitió a Santilli durante el encuentro.
La definición no implicó un rechazo al proyecto nacional, sino una condición explícita para acompañarlo: que la reforma no avance sobre marcos laborales provinciales que ya cuentan con respaldo legislativo.
El concepto de “neuquinidad” volvió a aparecer como eje del posicionamiento del gobernador. Figueroa recordó que la provincia fue una de las primeras en impulsar reformas laborales propias, con programas como Emplea Neuquén y convenios colectivos por sector adaptados a la realidad productiva local.

En ese sentido, el mensaje fue claro: Neuquén acompaña las reformas estructurales, pero no resigna herramientas que considera estratégicas para proteger el empleo y la previsibilidad laboral en la provincia.
El posicionamiento de Figueroa adquiere relevancia en el escenario parlamentario. El gobernador cuenta con una sola diputada nacional que le responde directamente, Karina Maureira, y con una senadora, Julieta Carroza, cuyo voto será observado con atención cuando la reforma laboral llegue al Senado.
Ese respaldo condicionado refuerza la estrategia del mandatario neuquino: diálogo con la Nación, acompañamiento general y límites claros cuando se trata de decisiones que impactan de lleno en la estructura laboral provincial.
La visita de Santilli a Neuquén dejó una postal de entendimiento, pero también una advertencia. El Gobierno nacional suma un apoyo importante para su agenda, aunque sabe que deberá negociar con cuidado los puntos más sensibles del proyecto.
Figueroa, por su parte, logró mostrarse como un gobernador dispuesto a acompañar cambios, pero firme en la defensa de las leyes laborales que ya rigen en su provincia. Un equilibrio que lo posiciona como un actor clave en el debate que se viene.
TM