22/01/2026 - Edición Nº1080

Política

Pulso sindical

CGT y reforma laboral: cómo se prepara, quién quiere el paro y qué está en juego

22/01/2026 | Los industriales presionan por medidas de fuerza mientras la cúpula apuesta a frenar la ley en las provincias.



La CGT atraviesa horas decisivas frente al proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei. Aunque en la central obrera hay consenso total en rechazar la iniciativa, la estrategia divide aguas: un sector empuja un paro general inmediato, mientras la conducción prioriza negociar con gobernadores y bloques legislativos para bloquear o modificar los artículos más sensibles.

La tensión se aceleró esta semana con una serie de reuniones sindicales y pronunciamientos públicos que dejaron en evidencia una interna abierta sobre cómo enfrentar el avance del proyecto en el Congreso.

Los gremios industriales quieren paro antes del debate

Abel Furlán presiona por un paro general contra la reforma laboral.

El ala más dura está encabezada por los gremios industriales. En la sede de la UOM, Abel Furlán reunió a más de 25 sindicatos de la industria, el transporte y los servicios para empezar a discutir un paro general, incluso con la posibilidad de una huelga de 48 horas.

El paro lo queremos hacer antes de que se produzca el hecho consumado. No después”, advirtió Furlán. Y apuntó directo a los gobernadores: “Están negociando los derechos de los trabajadores a cambio de obra pública”.

Para los industriales, el margen de diálogo con el Gobierno está cerrado. “La ley es mala de principio a fin”, sostienen, y alertan que puntos como el fin de la ultraactividad obligarían a renegociar miles de convenios colectivos.

Si me hacen caer la ultraactividad, tengo que discutir 16.000 convenios. Decime cómo protegés al trabajador de una pyme”, planteó Furlán.

La CGT busca frenar la ley en las provincias

En paralelo, la conducción de la CGT eligió otra vía. Ante la falta de negociación directa con el Ejecutivo, la central reforzó su estrategia en las provincias, con viajes y contactos con gobernadores para intentar que retaceen votos en el Congreso.

Según admiten en la central, hoy cuentan con 28 senadores dispuestos a rechazar el proyecto. Con algunos más, la reforma quedaría trabada en la Cámara alta.

El Gobierno no abrió ninguna mesa real de negociación”, admiten dirigentes cegetistas. Aun así, apuestan a desgastar el proyecto por la vía política y, en última instancia, judicial.

El punto que une a gremios y empresarios

Uno de los datos clave del momento es que la CGT coincide con cámaras empresariales en el rechazo a cinco artículos del proyecto, en especial los que buscan descentralizar la negociación colectiva y eliminar aportes obligatorios.

Entidades como CAC, CAME y ADIMRA ya llevaron su reclamo al Senado. El temor común es que la reforma genere inseguridad jurídica, mayor litigiosidad y un golpe directo a las pymes.

Barrionuevo también empuja el paro

Luis Barrionuevo impulsa una cumbre sindical para exigir un paro contra la reforma.

La presión interna creció aún más con la irrupción de Luis Barrionuevo, que organiza en Mar del Plata una cumbre con más de 500 dirigentes sindicales para respaldar una marcha al Congreso y un paro posterior.

Después de la marcha, 48 horas de paro”, reclamó Omar Maturano, de La Fraternidad. Incluso sectores que supieron acompañar al Gobierno hoy se muestran críticos del texto impulsado por el ministro Federico Sturzenegger.

Qué está en juego ahora

Mientras el oficialismo busca llevar el proyecto al recinto el 11 de febrero, la CGT camina una cornisa: sostener la unidad interna y definir si la presión será política, callejera o ambas.

No hay ninguna posibilidad de que aceptemos esta reforma laboral”, resumió Abel Furlán, sintetizando el clima que atraviesa hoy al sindicalismo argentino.

La definición no es menor: de esa decisión dependerá si la resistencia a la reforma se juega en los despachos, en las provincias o en la calle.

TM