09/02/2026 - Edición Nº1098

Política

Nueva zanahoria

Sin líder nacional, la UCR piensa en una misión (casi) imposible: un sexto gobernador

27/01/2026 | El objetivo fue expresado por el vicepresidente del partido, Javier Bee Sellares. Apuntan a subir el autoestima de dirigentes y militantes.



En medio de un escenario político nacional marcado por la reconfiguración de alianzas y la centralidad del gobierno de Javier Milei, referentes de la Unión Cívica Radical (UCR) comenzaron a plantear hacia adentro del partido un objetivo concreto de cara al mediano plazo: sumar un sexto gobernador que permita reforzar el peso territorial del radicalismo y contrarrestar la pérdida de representatividad en el Congreso.

El planteo convive con un diagnóstico complejo. La UCR atraviesa un momento de fragmentación parlamentaria, sin una referencia nacional clara que articule una propuesta presidencial competitiva, y con posicionamientos diversos frente al oficialismo libertario.

El mensaje interno: fortalecer la autoestima partidaria

Durante una reciente actividad partidaria, el vicepresidente de la UCR, Javier Bee Sellares, buscó transmitir un mensaje de confianza y evitar que se imponga el pesimismo dentro de las filas radicales.

“Hoy tenemos 5 gobernadores y más de 500 intendentes en todo el país, demostrando que el Radicalismo sabe gobernar y transformar realidades”, sostuvo, al tiempo que reafirmó “el camino de un partido protagonista, federal y con responsabilidad de gobierno”.

En esa línea, planteó un objetivo político concreto: “Nosotros nos tenemos que mentalizar que somos un partido exitoso, que gana elecciones. El desafío será tener un sexto gobernador”.

Cinco gobernadores, una foto diversa

Actualmente, la UCR gobierna cinco provincias: Mendoza (Alfredo Cornejo), Jujuy (Carlos Sadir), Corrientes (Juan Pablo Valdés), Santa Fe (Maximiliano Pullaro) y Chaco (Leandro Zdero). Sin embargo, ese “bloque” no constituye una propuesta homogénea ni una base política “rocosa” sobre la cual construir una estrategia nacional unificada.

Las posiciones frente al presidente Milei son dispares. Mientras algunos mandatarios provinciales buscan marcar diferencias discursivas y programáticas con la Casa Rosada, otros optaron por tejer acuerdos electorales y legislativos con La Libertad Avanza, priorizando la gobernabilidad local y nacional.

Esa diversidad, que para algunos sectores refleja pragmatismo, también es leída como un factor de volatilidad política, que dificulta la construcción de un liderazgo nacional claro dentro del radicalismo.

Carlos Sadir, uno de los gobernadores radicales que pertenece a Provincias Unidas

Un Congreso fragmentado y sin referencia presidencial

A la heterogeneidad de los gobernadores se suma una UCR dispersa en el Congreso, que tiene referentes en diferentes bloques. La falta de una conducción unificada y de una figura presidencial en ascenso alimenta la percepción de un partido con fuerte anclaje territorial, pero con debilidades en el plano nacional.

En ese contexto, el énfasis en sumar un nuevo gobernador aparece como una estrategia para reforzar la centralidad política del partido desde el poder provincial, ante la dificultad de disputar, al menos en el corto plazo, la presidencia.

¿De dónde podría surgir un sexto gobernador?

Dentro del radicalismo, una de las experiencias más cercanas fue La Pampa, donde en las elecciones de 2023 el candidato Martín Berhongaray estuvo a solo cinco puntos de derrotar al peronista Sergio Ziliotto. Ese antecedente mantiene a la provincia en el radar partidario.

Martín Berhongaray y Maximiliano Pullaro

Sin embargo, el escenario hacia 2027 se anticipa más complejo. La irrupción y consolidación de La Libertad Avanza introduce un nuevo actor competitivo que promete disputar con fuerza las gobernaciones, con candidatos propios y un Javier Milei posiblemente más involucrado en las campañas provinciales, dispuesto a poner en juego su capital político.

En ese marco, dirigentes radicales advierten que el avance libertario podría desplazar a las expresiones centristas, como la UCR, hacia un segundo plano electoral, especialmente en provincias donde el voto opositor tienda a polarizarse entre el oficialismo peronista y La Libertad Avanza.