Veteranos de la Guerra de Malvinas de Argentina y el Reino Unido realizaron una travesía conjunta y alcanzaron la cumbre del Aconcagua, la montaña más alta de Sudamérica, en una experiencia marcada por la unión, la memoria y un mensaje de paz.
Según se informó, nueve excombatientes argentinos y seis británicos lograron hacer cumbre, en el cierre de una expedición que combinó exigencia física y una fuerte carga emocional.
El ascenso comenzó el martes 6 de enero con una ceremonia inaugural en el Parque Provincial Aconcagua. A partir de allí, los 15 veteranos, de entre 60 y 70 años, iniciaron el recorrido con el objetivo de llevar un mensaje humanitario y de encuentro al mundo.
Entre quienes lograron completar el desafío se encuentra el suboficial mayor Ricardo Ezequiel González, de 64 años y oriundo de Uspallata, quien además participó acompañado por su hijo, reforzando el carácter simbólico de la travesía.
La patrulla argentina estuvo conformada por Omar Rubén Godoy, Julio César Peñalba, José Luis Ameri, Horacio Javier Núñez, Ricardo Vicente Pannunzio, Ricardo Ezequiel González, Ezequiel González, Fernando Torres y María Soledad Frías.
Por el lado británico, participaron Will Kevans, Gary Fortuin, Stephen Crowley y Chris “Jacko” Jackson.
La idea tomó forma en abril de 2025, cuando Oscar Barrios, presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas Mendoza, recibió un llamado para solicitar apoyo y avanzar con una expedición conjunta en el Aconcagua.
El objetivo fue impulsar una acción de carácter humanitario y construir un mensaje de paz, con patrullas de ambos países ascendiendo juntas la montaña más alta del continente.
Los organizadores aclararon que la llamada “Cumbre por la Paz” no buscó reescribir lo ocurrido ni cerrar debates pendientes, sino abrir un espacio de diálogo entre quienes vivieron la guerra en primera persona y decidieron encontrarse desde otro lugar.
La expedición se desarrolló con tiempos distintos para cada participante, debido a las condiciones físicas y al ritmo que requiere la alta montaña, aunque todos compartieron el mismo propósito: demostrar que es posible transformar el dolor en un gesto de reconciliación.