La última semana, el Gobierno nacional protagonizó una nueva controversia en el vínculo entre el Poder Ejecutivo y el ámbito académico, en particular con la Ciencia Política y otras disciplinas de las Ciencias Sociales.
Un comunicado oficial celebrando la participación argentina en la misión Artemis II de la NASA incluyó una referencia explícita a la “eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”, lo que fue leído por amplios sectores como una descalificación directa a esas áreas del conocimiento y desató un intenso debate en redes sociales, especialmente en Twitter.
La controversia se originó a partir de un comunicado difundido por la Oficina del Presidente, en el que se anunció que la Argentina formará parte de la misión Artemis II de la NASA, la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo. El texto destacó el rol del microsatélite argentino Atenea, desarrollado por la CONAE junto a VENG S.A. y diversos organismos científicos y universidades nacionales, y subrayó el “alto nivel de las capacidades técnicas y operativas” del país.
Sin embargo, el tramo final del comunicado fue el que concentró las críticas. Allí se afirmó que “el desarrollo tecnológico y la investigación en asuntos estratégicos es la prioridad de la inversión en ciencia de este Gobierno, mientras se eficientizan los recursos a partir de la eliminación de gastos innecesarios en áreas sociales o politológicas”.
La frase fue interpretada como una contraposición entre las ciencias duras y las ciencias sociales, y como una señal política en línea con los recortes presupuestarios que el Gobierno viene aplicando sobre universidades y organismos de investigación.
El punto central es por qué un gobierno con ideología autoritaria y fundamentalista de mercado odia la Sociología y la Ciencia Política.
— Sebastián Etchemendy (@etchemen) January 17, 2026
Porque la Sociología como disciplicna niega que el ser humano sea por naturaleza egoísta y "maximizador de intereses". SIEMPRE somos seres… pic.twitter.com/QkjzMnTwKe
Las respuestas no tardaron en llegar. Desde el ámbito académico, periodístico y político, distintos referentes cuestionaron el enfoque del comunicado y defendieron el rol de las Humanidades y las Ciencias Sociales en la producción de conocimiento y en el debate público.
La politóloga Natalí Incaminato, conocida en Twitter como “La Inca”, sostuvo: “Quiere desfinanciar las Humanidades y las Sociales para poder decir burradas y que nadie con sólo un cuatrimestre cursado (es todo lo que se necesita) lo refute”.
En la misma línea, el politólogo Sebastián Etchemendy planteó que el rechazo oficial a disciplinas como la Sociología y la Ciencia Política responde a razones ideológicas más profundas. Según expresó, estas disciplinas cuestionan la idea de un individuo naturalmente egoísta y de mercados “naturales”, y analizan cómo se construyen y sostienen democracias justas, lo que explicaría —a su juicio— la incomodidad que generan en gobiernos de orientación liberal extrema.
Quiere desfinanciar las Humanidades y las Sociales para poder decir burradas y que nadie con sólo un cuatrimestre cursado (es todo lo que se necesita) lo refute.
— Inca (@LaInca_) January 21, 2026
La tensión volvió a escalar días después, cuando el presidente Javier Milei pronunció su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos y afirmó que “Maquiavelo ha muerto”, en una intervención centrada en la defensa del capitalismo y en la crítica a enfoques políticos y económicos que considera superados.
Esa frase reavivó el malestar en sectores vinculados a la Ciencia Política, que interpretaron la declaración como una nueva provocación hacia la disciplina. El exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina ironizó: “Los ataques de @JMilei contra la ciencia política continúan! A pesar de que se dio cuenta casi 500 años tarde!”. Por su parte, la abogada Natalia Volosín escribió: “No sabe leer. Mirá si va a entender que Maquiavelo está más vivo que nunca”.
Los ataques de @JMilei contra la ciencia política continúan! A pesar de que se dio cuenta casi 500 años tarde! 🤣🤣🤣 pic.twitter.com/GSOPBD5mfa
— Juan Manuel Abal Medina (@juanabalmedina) January 21, 2026
La periodista María O’Donnell también cuestionó la contradicción que, a su entender, atraviesa el discurso presidencial: “Acaba de determinar que la Ciencia Política no sirve para nada, pero dirigió todo su discurso de Davos a refutar ideas (que aparentemente no leyó) del autor de uno de los libros clásicos de nuestra disciplina, El Príncipe de Maquiavelo”.
Así, la “mojada de oreja” a la Ciencia Política, primero a través de un comunicado oficial y luego reforzada por declaraciones presidenciales en un foro internacional, dejó en evidencia una tensión persistente entre el oficialismo y buena parte de la comunidad universitaria, que promete seguir generando debate en un año atravesado por tensiones presupuestarias y discusiones de fondo sobre el rol del Estado en la producción de conocimiento.