La celebración por la victoria de Senegal en la Copa Africana de Naciones dejó una postal inesperada para el público internacional. El presidente Bassirou Diomaye Faye apareció junto a sus dos esposas en los festejos oficiales, una imagen que rápidamente se volvió viral y generó debates en redes sociales y medios de todo el mundo.
Para buena parte de la audiencia occidental, la escena resultó disruptiva. Para Senegal, en cambio, fue la expresión pública de una realidad legal y cultural vigente. Faye es el primer mandatario del país en asumir el cargo con una unión polígama reconocida formalmente, una práctica permitida por la ley senegalesa y socialmente aceptada, sobre todo fuera de los grandes centros urbanos.
La poligamia está regulada en el derecho civil de Senegal. Al momento de casarse, los hombres deben declarar si optan por un matrimonio monógamo o polígamo, y bajo qué modalidad. En este caso, el presidente cumplió con todos los requisitos legales, por lo que su situación no representa ninguna irregularidad institucional.
Las dos mujeres son consideradas primeras damas del país. Marie Khone Faye, la primera esposa, está casada con el presidente desde hace más de quince años y es madre de sus cuatro hijos. Absa Faye, la segunda, contrajo matrimonio con él en 2023, poco antes del inicio de la campaña presidencial. Ambas han sido fotografiadas juntas en actos oficiales y celebraciones públicas, mostrando una imagen de convivencia y apoyo mutuo.
El dato religioso añade una capa simbólica al episodio. Una de las esposas es cristiana y la otra musulmana, una combinación que refleja una de las señas de identidad más valoradas de Senegal: la convivencia interreligiosa. Aunque el país tiene mayoría musulmana, la tolerancia entre credos es parte central de su vida social y política.

El impacto internacional de la imagen expuso un choque de miradas culturales. Mientras en Europa y América Latina la figura de la primera dama suele pensarse desde un modelo monógamo, en Senegal la vida privada del presidente es interpretada como una decisión personal amparada por la ley. Dentro del país, el foco político sigue puesto en su agenda de reformas, su discurso anticorrupción y su promesa de renovación institucional, más que en su situación familiar.
La escena de los festejos no solo celebró un logro deportivo. También puso en evidencia cómo una misma imagen puede ser leída de formas muy distintas según el contexto cultural desde el que se la observe.