La temporada de premios volvió a dar la nota por sus omisiones, con una muy particular. Jay Kelly, cuyo trabajo en la gran pantalla tenía todo para ser un contendiente indiscutible, se ha quedado finalmente fuera de la consideración de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
Para Adam Sandler, esta sensación de exclusión no es extraña. Su papel protagónico en una de las películas más intensas de su carrera le valió incluso una nominación al Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto, alimentando las esperanzas de verlo por fin en la terna de los Oscar. Sin embargo, el reconocimiento de la Academia volvió a serle esquivo.
Lo más sorprendente de esta historia es que, tras décadas de carrera y múltiples éxitos de taquilla, el título de "única película de Adam Sandler nominada al Oscar" no pertenece a ninguno de sus dramas aclamados, sino a la comedia dramática Click de 2006. La cinta logró una nominación en la categoría de Mejor Maquillaje, gracias al trabajo de Kazuhiro Tsuji y Bill Corso para transformar físicamente al protagonista. No obstante, en la gala de entrega, la estatuilla dorada terminó en manos de El laberinto del fauno de Guillermo del Toro.
La frustración por este tipo de ausencias ya había llevado al actor a lanzar advertencias cargadas de ironía en el pasado. Durante una charla con Howard Stern por Diamantes en bruto, Sandler bromeó sobre las consecuencias de no ser premiado por sus papeles más serios, lanzando una amenaza que se volvió viral: "Si no lo consigo, voy a volver y haré otra película que sea malísima a propósito solo para hacerlos pagar a todos. Así es como los voy a obligar".

A pesar de que títulos como Punch-Drunk Love, Diamantes en bruto o Hustle son recordados como momentos cumbre de su talento, la Academia parece resistirse a premiar su talento.