Se cumplieron 16 años de la participación de Néstor Kirchner como invitado en 678, el polémico programa de la Televisión Pública que se convirtió en una de las principales usinas discursivas del oficialismo durante los gobiernos kirchneristas y que se emitió entre 2009 y 2015.
La presencia del ex presidente en el ciclo fue uno de los momentos de mayor impacto político y mediático del programa. Ocurrió el 24 de enero del 2010.
En una extensa intervención, Kirchner repasó los conflictos con los grupos económicos y mediáticos, defendió el rumbo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y reconstruyó episodios clave de su llegada al poder, la renegociación de la deuda y las tensiones institucionales de los primeros años de su gestión.
Durante su exposición, Kirchner apuntó con dureza contra lo que definió como la concentración del poder económico y comunicacional en la Argentina, y cuestionó el rol de sectores de la dirigencia política frente a ese fenómeno.
“La decadencia y la desesperación de parte de la dirigencia política por aparecer congraciada con quienes concentran la economía y la información llevan a que muchas veces se pretenda que esos grupos decidan quién va a ser candidato, quién va a ser presidente y, después, qué decisiones debe tomar”, sostuvo.
En ese marco, mencionó explícitamente al Grupo Clarín y a su conducción, al afirmar que “durante décadas tuvo un peso determinante en la vida política argentina” y que intentó condicionar las decisiones de los gobiernos electos.
Kirchner también se refirió al inicio de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y a las tensiones que, según relató, comenzaron desde el primer día de su mandato.
“A Cristina, desde el inicio de su gobierno, prácticamente al día siguiente de haber jurado, se la empezó a bombardear de manera permanente”, afirmó, y explicó que ello se debió a que su sucesora “venía a profundizar y consolidar un modelo”.
Ese modelo, remarcó, tenía una identidad política definida: “Era un proyecto de centroizquierda, transformador y progresista”, centrado en la “redistribución del ingreso” y en un proceso de cambios estructurales que, a su juicio, no se habían llevado adelante en décadas.
También reveló que tuvo presiones para ella no fuera la candidata en el 2007. En concreto, de un empresario del sector automotor.
En otro tramo de la entrevista, Kirchner evocó las dificultades de su llegada a la Presidencia en 2003, tras obtener apenas el 22,7% de los votos en la primera vuelta electoral.
“Yo llegué a presidente siendo uno de los presidentes con más débil apoyo electoral. Cuando dije que quería ser presidente, muchos se reían: venía de la Patagonia, tenía el 1% en las encuestas”, recordó.
Relató que, frente a ese escenario, optó por construir alianzas políticas para consolidar gobernabilidad: “Empecé a buscar aliados porque no había otra posibilidad. Había que construir poder para que no siguieran decidiendo siempre los mismos”.

Kirchner reconstruyó también las presiones que, según su relato, recibió en los primeros días de su gobierno, especialmente en relación con la Corte Suprema de Justicia y las leyes de obediencia debida y punto final.
“Hubo intentos de avanzar en acuerdos que implicaban convalidar esas leyes. Yo pedí que me dejaran ser el eje de la reconciliación, pero siempre de cara a la sociedad y no desde la clandestinidad”, afirmó.
En ese contexto, destacó el rol de Cristina Fernández de Kirchner en la definición del rumbo institucional: “Me miró y me dijo con absoluta claridad que ya sabía cuál era el camino que había que seguir: iniciar el juicio político a la Corte para empezar a construir una justicia independiente”.
Así, la participación de Néstor Kirchner en 678 quedó registrada como una de las intervenciones más extensas y políticas del ex presidente en un formato televisivo, en un contexto de alta confrontación con sectores opositores, empresariales y mediáticos.