A 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, periodistas, organismos de derechos humanos y dirigentes políticos volverán a reunirse este sábado en Pinamar y General Madariaga para rendir homenaje al reportero gráfico cuyo crimen marcó un antes y un después en la relación entre poder, prensa y democracia en la Argentina.
El homenaje se realizará en los dos lugares que condensan la memoria del caso: Pinamar, donde Cabezas trabajaba como fotógrafo, y Madariaga, donde fue hallado su cuerpo tras ser secuestrado y asesinado en enero de 1997.
Las actividades comenzarán por la mañana en Pinamar, frente al monolito que recuerda a Cabezas, ubicado en las inmediaciones de la terminal de ómnibus. Allí se realizará un acto con la participación de colegas, familiares, representantes de ARGRA, sindicatos de prensa y dirigentes políticos.
Como cada año, el eje del homenaje será el reclamo de memoria y justicia, con la consigna que se volvió símbolo desde 1997: “No se olviden de Cabezas”.

Luego, el homenaje se trasladará a General Madariaga, a la cava donde apareció el cuerpo del fotógrafo. El lugar fue señalizado como sitio de memoria y es uno de los puntos más sensibles del caso.
En ese espacio se realizará una ceremonia breve y respetuosa, con una ofrenda floral y palabras alusivas al significado histórico del crimen, considerado un ataque directo a la libertad de expresión en democracia.
José Luis Cabezas fue secuestrado y asesinado tras haber tomado la fotografía del empresario Alfredo Yabrán, una imagen que rompió el anonimato público del entonces poderoso empresario. El caso derivó en una investigación judicial de alto impacto político y mediático.
Si bien hubo condenas, con el paso de los años gran parte de los responsables recuperaron la libertad, un punto que sigue siendo cuestionado por organismos de derechos humanos y asociaciones periodísticas.

A casi tres décadas del crimen, los homenajes no solo recuerdan a Cabezas, sino que vuelven a poner en agenda el debate sobre las condiciones del ejercicio periodístico, las presiones del poder y la necesidad de garantizar la libertad de prensa.
“Cabezas no murió: lo mataron”, repiten año tras año quienes participan de los actos, en una consigna que resume el sentido político y social de la conmemoración.
TM