El nacimiento de Aung San Suu Kyi, el 19 de junio de 1945 en Rangún, marcó el surgimiento de una figura que décadas más tarde se convertiría en el rostro internacional de la resistencia democrática en Myanmar. Hija del general Aung San, arquitecto de la independencia birmana, su biografía quedó atravesada desde el inicio por la política y la construcción del Estado moderno.
Tras formarse académicamente en el extranjero, Suu Kyi regresó a su país a fines de los años ochenta, en un contexto de protestas masivas contra el régimen militar. Su irrupción en la escena pública coincidió con una etapa de fuerte represión, pero también con el surgimiento de un liderazgo civil capaz de articular una alternativa política basada en la no violencia.
Como líder de la Liga Nacional para la Democracia, Suu Kyi encabezó la oposición al gobierno castrense y obtuvo un amplio respaldo electoral en 1990, aunque el resultado fue desconocido por las Fuerzas Armadas. Durante los años siguientes, pasó largos períodos bajo arresto domiciliario, lo que reforzó su imagen como símbolo de resistencia pacífica frente a la dictadura.
Ese compromiso le valió el Premio Nobel de la Paz en 1991, otorgado por su defensa persistente de los derechos humanos y las libertades políticas. A nivel internacional, su figura se convirtió en un emblema de la lucha moral contra el autoritarismo, generando un consenso poco habitual en la comunidad global.
Con la apertura política iniciada en la década de 2010, Suu Kyi accedió finalmente al gobierno y ocupó el cargo de consejera de Estado entre 2016 y 2021. Su llegada al poder fue leída como la culminación de un largo proceso de transición, aunque pronto evidenció los límites estructurales del sistema político birmano y la persistente influencia militar.

Su gestión quedó profundamente marcada por la crisis humanitaria de la minoría rohinyá, ante la cual su respuesta fue duramente cuestionada. El golpe militar de 2021 y su posterior detención reconfiguraron nuevamente su figura: de ícono global de la democracia a protagonista de un legado complejo, atravesado por luces y sombras.