10/03/2026 - Edición Nº1127

Política

Mafias

A 29 años del asesinato de José Luis Cabezas: las denuncias de Cavallo contra Yabrán en 1996

25/01/2026 | Tras dejar el Ministerio de Economía, Domingo Cavallo puso al empresario Alfredo Yabrán en el centro de la escena.



Al cumplirse un nuevo aniversario del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, el caso vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva argentina, no solo por la brutalidad del crimen ocurrido en enero de 1997, sino también por el entramado de poder, negocios y silencios que quedó al descubierto.

En ese contexto, resurgen las denuncias y acusaciones que el exministro de Economía, Domingo Cavallo, realizó contra el empresario Alfredo Yabrán, a quien señaló públicamente como una figura clave de un sistema de poder paralelo con fuerte influencia sobre el Estado.

El crimen de Cabezas, cometido tras fotografiar a Yabrán durante el verano en Pinamar, marcó un punto de inflexión en la relación entre el poder político, los grandes grupos económicos y la libertad de prensa.

Un empresario invisible en el centro del poder

Antes del asesinato de Cabezas, Alfredo Yabrán era conocido como un empresario de enorme influencia, pero extremadamente reacio a la exposición pública. Controlaba un conglomerado de empresas vinculadas a la logística, el correo, los aeropuertos y la seguridad, con contratos estratégicos con el Estado nacional.

Su figura comenzó a adquirir mayor notoriedad a partir de las denuncias de Cavallo, quien en 1996 rompió públicamente con el entonces presidente Carlos Menem y acusó a Yabrán de encabezar un entramado empresario que operaba al margen de los controles institucionales.

Las acusaciones de Cavallo y la exposición ante el Congreso

En reiteradas oportunidades, Cavallo sostuvo que Yabrán ejercía un poder desmedido sobre áreas clave del Estado y que sus empresas gozaban de privilegios incompatibles con un sistema democrático transparente.

En una de sus intervenciones más recordadas, el exministro llevó sus denuncias al Congreso Nacional, donde afirmó que Yabrán lideraba una “mafia enquistada en el poder”, con capacidad para condicionar decisiones políticas y económicas.

Cavallo también cuestionó el rol de empresas vinculadas a Yabrán en la concesión del Correo Argentino y en la operatoria de depósitos fiscales, advirtiendo sobre la falta de competencia, la opacidad de los contratos y la debilidad de los mecanismos de control. Sus exposiciones incluyeron señalamientos sobre presuntas prácticas monopólicas y el uso de información privilegiada.

El impacto político y la reacción del oficialismo

Las denuncias generaron una fuerte conmoción política. Desde el oficialismo de entonces se buscó relativizar o desacreditar las acusaciones, mientras que sectores de la oposición reclamaron investigaciones parlamentarias y judiciales. Yabrán, por su parte, negó los cargos y mantuvo un bajo perfil, sin exponerse públicamente.

El enfrentamiento entre Cavallo y el entorno presidencial profundizó la crisis política dentro del gobierno de Menem y dejó al descubierto tensiones internas en torno a la relación con los grandes grupos empresarios y los límites del poder estatal.

El asesinato de Cabezas y el cambio de escenario

El asesinato de José Luis Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997, modificó de manera drástica el escenario. El crimen, perpetrado por una banda integrada por policías bonaerenses y civiles, fue rápidamente vinculado al entorno de Yabrán, lo que dio un nuevo sentido a las denuncias previas de Cavallo.

La consigna “No se olviden de Cabezas” se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y contra la impunidad, mientras que el caso aceleró investigaciones judiciales y provocó un deterioro irreversible de la imagen pública del empresario.