El economista Martín Redrado volvió a poner sobre la mesa un diagnóstico crítico sobre la situación argentina y la necesidad de un cambio profundo en la estrategia económica. “Hubo otras épocas donde se supo tener superávit gemelo, fiscal y comercial, pero todo eso se perdió”, recordó, para luego plantear la pregunta central: cómo recuperar la industria argentina.
Para Redrado, la respuesta pasa por una política económica y social integral, que no se limite a unos pocos sectores. “Hoy no crecen la industria, el comercio ni la construcción, y son tres sectores traccionadores y generadores de empleo”, señaló. En su visión, el verdadero fin de una política económica es crear más tipos de empleos, y no quedarse en la estabilidad de las variables macroeconómicas.
Redrado delineó un esquema de cuatro pilares que, según él, permitirían reactivar la economía:
Reducción impositiva que baje los costos de producción.
Revolución en tasas de interés, porque “sin crédito una economía no puede vivir”.
Revolución de infraestructura, con obras que integren al país.
Revolución exportadora, que inserte a la Argentina en el mundo con una política agresiva.
En este último punto, el economista insistió en que el país no debe quedar atrapado en la dicotomía de elegir entre China o Estados Unidos, sino que debe exportar a todos los mercados. “Hoy el mundo está buscando proveedores confiables, no los más baratos”, explicó, recordando cómo la pandemia expuso la fragilidad de las cadenas de suministro globales.
Redrado sostuvo que la Argentina tiene potencial para convertirse en un proveedor confiable en múltiples sectores: alimentos, minería, industria, química y farmacéutica. Pero subrayó que el país debe profundizar las relaciones con América Latina y avanzar en la reducción de aranceles regionales.
“Siempre se recuerda mi trabajo como presidente del Banco Central, pero del 2002 al 2004 fui vicecanciller y llevé adelante una política económica muy agresiva con distintos bloques”, recordó. Como ejemplo, mencionó las negociaciones con México para bajar el arancel del vino mendocino, que pagaba un 12% frente al arancel cero de competidores como Chile, Nueva Zelanda, Australia y la Unión Europea.
El economista también se refirió a la necesidad de que los recursos energéticos y mineros se traduzcan en beneficios concretos para la población. Las buenas nuevas de "lo que se ve en Neuquén con Vaca Muerta no se refleja en el conurbano”, advirtió.
Respecto a la minería, pidió que no sea solamente extractiva, sino que genere valor agregado y trabajo para los argentinos. En particular, destacó el potencial del litio en las provincias del norte. “Argentina no tiene la escala para producir baterías de automóviles, pero sí baterías estáticas, aquellas que pueden dar luz y energía a una fábrica o a los hogares. Eso es lo que tenemos que trabajar”, señaló, agregando que se trata de uno de los temas del futuro, junto con la inteligencia artificial.

Redrado también lanzó una advertencia sobre la actual situación cambiaria. “Hoy hay una bonanza porque el Banco Central está comprando dólares, pero cuidado, porque ¿a quién le está comprando? A las empresas que se están endeudando en el exterior”, alertó.
En su análisis, los dólares financieros pueden ser un espejismo en un mundo volátil y lo que realmente importa son las inversiones productivas, "aquellas que se traducen en fábricas y empleos, y no las que se concentran en bonos".
El economista insistió además en que no alcanza con una reforma laboral si no hay consumo. “Se puede tener la mejor reforma laboral del mundo, pero si no hay consumo, si las empresas no venden, no hay ley laboral que genere más empleo”, afirmó.
Por eso, planteó que la secuencia debe comenzar con una reforma tributaria que reduzca los costos de producción y permita que el 50% de los trabajadores que hoy están en la informalidad se vuelquen a la formalidad.
El segundo gran eje de su propuesta fue la infraestructura. “Necesitamos puertos, rutas y trenes”, dijo, y agregó que estas obras pueden financiarse con transparencia desde el Estado nacional, con auditorías y el apoyo de organismos multilaterales de crédito.
Redrado mencionó ejemplos concretos: el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y la Corporación Financiera para el Desarrollo de Estados Unidos. En su visión, el país debe apuntar al financiamiento concesional, aquel que otorga fondos para producir e integrar al país, y no al financiamiento corto de la “jugadita financiera”.
En síntesis, quien fuera vicecanciller en el periodo 2002-2004 propone un cambio de paradigma: pensar un país para 48 millones de argentinos y no en uno para cinco sectores. Su planteo combina advertencias sobre los riesgos inmediatos -como la bonanza cambiaria y la informalidad laboral- con una mirada de largo plazo que incluye la energía, la minería y la inteligencia artificial como motores de desarrollo.
Con un tono crítico pero propositivo, el economista busca instalar la idea de que el verdadero éxito de una política económica no se mide en números macroeconómicos, sino en la capacidad de generar empleo sostenible y de calidad.
👉🏽 Martín Redrado en el Encuentro de Dirigentes Sindicales.
— NewsDigitales (@NewsDigitalesAr) January 24, 2026
🗣️ "Argentina necesita 4 vectores de trabajo: una revolución impositiva; una revolución en materia de tasas de interés; una revolución financiera y una revolución de infraestructura", expresó el economista. pic.twitter.com/9OK6GOObj3