El pasado 17 de enero se firmó en Paraguay el acuerdo Mercosur - Unión Europea (UE), que icluye aspectos comerciales, políticos y de cooperación. Para la Argentina, el capítulo económico tiene implicancias directas sobre el comercio agroindustrial y el acceso a uno de los principales mercados de consumo del mundo.
La Comisión Europea dispuso que el tratado se divida en dos instrumentos para su tratamiento institucional: el Acuerdo de Asociación, que requiere la ratificación de los parlamentos de los 27 países de la Unión Europea y de los cuatro del Mercosur, y el Acuerdo Interino de Comercio, enfocado exclusivamente en los aspectos comerciales.
Este esquema apunta a que las disposiciones comerciales puedan comenzar a aplicarse sin esperar la aprobación completa del pilar político y de cooperación. Según explicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “esto permite que los beneficios comerciales entren en vigor más rápido, sin esperar a cada estado miembro de la UE”.
Con la aprobación por parte de los europeos, cada país del Mercosur podrá activar de manera individual el Acuerdo Interino de Comercio, una vez que su congreso nacional lo ratifique. De este modo, la entrada en vigencia de las reducciones arancelarias y las cuotas no dependerá necesariamente de una aprobación simultánea de todo el bloque sudamericano.
Sin embargo, el Parlamento Europeo resolvió remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Esta instancia deberá determinar si es jurídicamente válida la división del tratado en dos instrumentos y si el Acuerdo Interino de Comercio puede ser aprobado únicamente por las instituciones europeas o si requiere también la ratificación de los parlamentos nacionales.
De acuerdo con la entidad rosarina, “la resolución de la máxima autoridad judicial de la UE demora el inicio de aplicación del acuerdo hasta que se resuelva si es legal la división del tratado”. Hasta que exista un pronunciamiento, se posterga la posibilidad de que comiencen a regir las preferencias comerciales previstas.
En términos de alcance económico, el acuerdo involucra a 31 países que reúnen cerca de 780 millones de personas y alrededor del 20% del Producto Bruto Interno mundial. “Se consolida la mayor área de libre comercio del mundo”, señalaron desde la BCR al analizar la dimensión del entendimiento entre ambos bloques.
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— BCR Mercados (@BCRmercados) January 24, 2026
Para nuestro país, el acuerdo se produce en un contexto de baja participación de la Unión Europea en el comercio exterior. Según la BCR, “el comercio con la UE representó menos del 10% de las exportaciones en 2025, frente a máximos de casi el 32% en 1991”, lo que ubica al bloque europeo en uno de los niveles más reducidos de las últimas décadas como destino de las ventas externas.
En materia arancelaria, la Unión Europea otorgará acceso libre de derechos de importación al 92% de las exportaciones del Mercosur, mientras que otro 7,5% contará con acceso preferencial mediante cuotas u otros mecanismos. Los plazos de desgravación para los productos sudamericanos serán, en general, más cortos que los que aplicará el Mercosur para las importaciones desde Europa.
Dentro de los compromisos asumidos por la Argentina se incluye un tope a los derechos de exportación para el complejo soja, que se ubicaría en 18% al quinto año de vigencia y en 14% al décimo. Además, se establecen cronogramas de reducción arancelaria para distintos productos agroindustriales, con una estimación de incremento de exportaciones a lo largo de la próxima década.
El acuerdo también contempla disposiciones vinculadas a la normativa europea sobre deforestación. El Mercosur obtuvo un trato específico en la clasificación de riesgo y en el reconocimiento de sus sistemas de control y datos locales, un aspecto que incide sobre la trazabilidad de las cadenas agroindustriales.
En el rubro carnes se establecen nuevas cuotas de acceso al mercado europeo, entre ellas 99.000 toneladas de carne vacuna con un arancel preferencial y un arancel cero para la Cuota Hilton. También se incluyen contingentes para carne aviar y porcina, junto con esquemas de desgravación para maíz, sorgo, lácteos, arroz, miel, aceite de girasol y vinos, entre otros productos.
Otro eje señalado por la BCR es el de las inversiones, que no es un punto menor: la Unión Europea concentra el 39,8% del stock de inversión extranjera directa en la Argentina. Según la entidad, el acuerdo “brinda un marco de previsibilidad jurídica que permite planificar a largo plazo”, un factor considerado relevante para el flujo de capitales vinculados a la producción y la industrialización.
El proceso de ratificación y la definición judicial en Europa serán determinantes para los plazos de entrada en vigencia. Mientras tanto, el sector agroindustrial argentino sigue de cerca la evolución institucional del acuerdo, en función de su impacto sobre aranceles, cuotas y condiciones de acceso al mercado europeo.