El Observatorio Astronómico de San Miguel, fundado en 1935 por la Compañía de Jesús, atraviesa una nueva etapa de puesta en valor tras años de desidia y deterioro. Así lo explicó Santiago Maiese, director del espacio, durante su visita a El Living de NewsDigitales, donde destacó la importancia histórica, científica y educativa de una institución que fue pionera en estudios de física cósmica a nivel nacional e internacional.

Maiese, quien también está al frente de organización de divulgación científica Bella Vista al Cosmos (@bellavistaalcosmos), relató que su llegada al observatorio se produjo en 2019, cuando el intendente de San Miguel le propuso evaluar el estado del predio y pensar un proyecto de recuperación. “Lo primero que dije fue que había que recuperarlo ya”, señaló, al recordar que el lugar se encontraba con mantenimiento mínimo y un deterioro avanzado. Según explicó, las primeras tareas apuntaron a frenar ese deterioro, con trabajos básicos de limpieza, pintura y puesta en valor de las cúpulas.
El observatorio fue creado originalmente para estudiar la interacción entre el Sol y la Tierra, una línea de investigación que despertó gran interés en la primera mitad del siglo XX. “Los jesuitas siempre tuvieron una fuerte vocación por las ciencias duras. Muchos de los directores eran sacerdotes formados como físicos, biólogos e investigadores”, explicó Maiese, y remarcó que desde San Miguel se produjeron aportes científicos de relevancia mundial.

Entre los hitos históricos, mencionó un ambicioso proyecto de fines de la década del ’30 que buscaba lanzar un globo aerostático a la estratósfera con una cápsula presurizada para realizar estudios atmosféricos. “Era un proyecto de enorme envergadura que iba a despegar desde San Miguel, pero quedó truncado por el inicio de la Segunda Guerra Mundial”, recordó.
En la actualidad, el observatorio conserva equipamiento histórico, entre ellos un telescopio Gustav Heiden de 1895 que continúa en funcionamiento. Maiese explicó que este instrumento permite observar el Sol gracias a un filtro especial de origen volcánico que reduce la intensidad de la luz. “Con ese telescopio se pueden ver las manchas solares de día y, de noche, observar la Luna o algunos planetas”, detalló, y destacó el interés que despierta su antiguo sistema mecánico de seguimiento automático, que funciona a cuerda.
Consultado sobre por qué muchos observatorios quedaron obsoletos, Maiese señaló que el avance tecnológico trasladó gran parte de la observación solar al espacio. “Hoy los telescopios espaciales permiten observar el Sol las 24 horas, sin depender del clima ni del ciclo día-noche. Eso dejó fuera de uso muchos equipos terrestres”, explicó.

Durante la charla también se refirió al creciente interés social por la astronomía y la cosmología. “Cuando hacemos charlas, se disparan muchísimas preguntas, sobre todo de los chicos. A veces hacen preguntas más complejas que los adultos”, afirmó. Según sostuvo, esa curiosidad es una oportunidad clave para la divulgación científica y la educación.
Maiese, que además es docente de física en nivel secundario, remarcó la importancia de enseñar ciencia de manera práctica y didáctica. “No doy la receta, trato de que los chicos la busquen. Hacemos experimentos, cohetes con botellas recicladas, hornos solares, péndulos humanos. Así la física se vuelve amigable”, contó, y aseguró que la pasión es fundamental para captar la atención de los estudiantes.
El director del observatorio también destacó el crecimiento del turismo astronómico en el país y la calidad de los cielos argentinos, especialmente en regiones como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy. “Un cielo oscuro, con poca humedad y baja contaminación lumínica permite ver la Vía Láctea con un nivel de detalle impresionante”, señaló.

En ese marco, subrayó la importancia de los fenómenos astronómicos como los eclipses, a los que definió como “eventos fascinantes que movilizan a la gente y generan turismo”. Maiese recordó su experiencia personal durante el eclipse total de Sol de 2019 en San Juan: “Fue tan impactante que me puse a llorar. Ver cómo de día se hace de noche y aparecen las estrellas es algo único”.
Finalmente, invitó a la comunidad a seguir las redes sociales del Observatorio Astronómico de San Miguel y de Bella Vista el Cosmos para conocer las fechas de apertura y las actividades de divulgación. “La idea es que la gente pueda acercarse, aprender y volver a mirar el cielo con curiosidad”, concluyó.