Demian Reidel -matemático y físico formado en el prestigioso Instituto Balseiro- se transformó en uno de los nombres más polémicos del círculo político y empresarial argentino. Conocido entre sectores sociales y políticos como “Satanás”, el hombre al frente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), la empresa estatal que opera las centrales nucleares del país, se encuentra bajo un fuerte escrutinio por una combinación de deudas personales, denuncias internas de corrupción y un estilo de gestión turbulento.
El escándalo que colocó a Reidel en el centro de la escena política se desencadenó tras las denuncias de sobreprecios en contrataciones dentro de NA-SA, donde se cuestionó que servicios -como el de limpieza- y licitaciones vinculadas a la migración de sistemas de gestión tecnológica implicaron costos muy superiores a los promedios de mercado. Estas irregularidades derivaron en la apertura de sumarios internos y la suspensión provisoria de dos gerentes de alto rango, nombrados por el propio Reidel, en medio de fuertes acusaciones cruzadas entre directivos y sindicalistas.
Los conflictos internos reflejan una crisis de liderazgo en una de las empresas estratégicas del país. Testigos describen reuniones tensas donde Reidel habría protagonizado episodios de violencia verbal y gestual, con revoleo de papeles y tensión con colaboradores, en un contexto de acusaciones mutuas sobre la gestión y la transparencia de los procesos de compra.
Además de los cuestionamientos en su rol empresarial, la situación personal de Reidel también se encuentra bajo la lupa. Según su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción, su nivel de deuda supera al valor de sus bienes, siendo catalogado como deudor moroso con “alto riesgo de insolvencia”. Esto encierra una paradoja: el hombre que Miiei nombró como merecedor de un premio Nobel de Economìa, le debe plata al Banco Macro y tiene serias dificultades para cumplir con los pagos.

La figura de Reidel —amigo personal del presidente Javier Milei y colaborador en la redacción de fundamentos de políticas económicas— ha generado debates incluso dentro del oficialismo, con algunos sectores que consideran que su rol y sus declaraciones públicas han sido contraproducentes para la imagen del Gobierno. Su presencia en medios, donde en el pasado generó polémica con frases que trascendieron al plano internacional, también ha contribuido a moldear una percepción polarizada sobre su influencia política y técnica.
En este escenario de cuestionamientos a su titular y fricciones internas, la gestión de Nucleoeléctrica Argentina enfrenta uno de sus momentos más delicados, con consecuencias que podrían reverberar más allá de las fronteras corporativas e impactar directamente en la política energética y el perfil de liderazgo técnico del Gobierno nacional.
La incertidumbre sobre el rumbo institucional de la compañía, sumada a la presión pública sobre la transparencia y responsabilidad de sus funcionarios, abre un nuevo capítulo de tensión en el entorno de una administración que ya estaba en el centro de múltiples controversias.
En marzo de 2025 Reidel, era jefe del Consejo de Asesores Económicos del presidente Javier Milei. Generó una fuerte polémica durante el Latam Forum, un foro empresarial celebrado en el Hotel Four Seasons de Buenos Aires, cuando ante un grupo de inversionistas extranjeros resaltó las ventajas geográficas y energéticas de nuestro pero afirmó que “el único problema de Argentina es que está lleno de argentinos”.
El funcionario de bajo rango sugirió que la población era un obstáculo para el desarrollo del país; sus palabras, que buscaban promover un marco legal favorable para la inversión, fueron ampliamente criticadas y provocaron reacciones incluso dentro del espacio libertario, obligándolo luego a matizar o disculparse por la frase
GZ