Tras una carrera contra el tiempo y una inversión histórica en infraestructura, Gimnasia de Mendoza recibió la habilitación de la AFA para jugar en su estadio. Tras más de 40 años de espera, el debut como local en la Liga Profesional será este martes ante el Ciclón en el Víctor Antonio Legrotaglie.
El Lobo mendocino que regresó a la máxima categoría del fútbol argentino tras más de cuatro décadas de ausencia, ha logrado un triunfo administrativo y estructural tan importante como los deportivos: completó las obras de remodelación exigidas y debutará como local en su propio estadio.
El estreno ante su gente será nada menos que frente a un grande del país, San Lorenzo de Almagro, este martes a partir de las 20 horas, en el marco de la segunda fecha del Torneo Apertura.
Este hito permite al tercer elenco cuyano en la actual Liga Profesional evitar la mudanza al estadio Malvinas Argentinas, reafirmando su identidad y permitiendo que la fiesta del retorno a la élite sea completa, en su casa y con su gente.
Mientras el plantel profesional realizaba su pretemporada en las playas de Mar del Plata, ajustando lo físico y futbolístico para el gran desafío, en Mendoza se jugaba otro partido: el de la infraestructura.
La dirigencia y los trabajadores del club llevaron adelante una labor a contrarreloj para acondicionar el Legrotaglie a los estándares que exige la Liga Profesional de Fútbol.

El objetivo no era solo estético, sino funcional y reglamentario. Las obras abarcaron desde las entrañas del estadio hasta las zonas visibles para el público y la prensa. La magnitud de los trabajos refleja el compromiso institucional de estar a la altura de las circunstancias, no solo dentro del campo de juego, sino también en las instalaciones que albergarán a los mejores equipos del país.
La lista de actualizaciones es extensa y cubre todas las áreas neurálgicas de un estadio moderno. Uno de los focos principales estuvo puesto en el vestuario local, que fue renovado casi en su totalidad.
También se modernizó la zona de duchas, se instaló una pileta de hielo para la recuperación post-partido de los atletas y se acondicionaron espacios específicos para el cuerpo técnico y el cuerpo médico. Además, se optimizaron la sala de utilería y el sector de lavadoras, vitales para la logística diaria del plantel.
Desde lo estructural, los cambios son visibles en el túnel de ingreso al campo de juego, que recibió mejoras significativas, así como en la instalación de cielorrasos y entrepisos en toda la zona de vestuarios, dándole una terminación más prolija y moderna. También se remodelaron los bancos de suplentes, adaptándolos a las normativas vigentes.