En la 64ª edición de las 24 Horas de Daytona, Varrone se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la competencia. Con apenas 25 años, el piloto de Escobar demostró que está preparado para desafíos de máxima exigencia, justo antes de su inminente debut en la Fórmula 2.
El Corvette N°4 del equipo Pratt Miller Motorsports se mantuvo en la pelea por la victoria durante gran parte de la prueba. Varrone y sus compañeros lograron llevar el auto a la cima de la categoría GTD Pro, mostrando consistencia y velocidad frente a rivales de peso como Ferrari y Porsche.
La carrera, sin embargo, tuvo un desenlace polémico. A falta de poco más de dos horas para el final, Varrone sufrió un toque del británico James Calado con el Ferrari #33, que lo dejó sin pista en un relanzamiento. Ese incidente les costó segundos vitales y los relegó al cuarto puesto final.
"Un fin de semana exigente y muy intenso. Durante gran parte de la carrera lideramos y mantuvimos un muy buen ritmo. Faltando poco para el cierre, y tratando de ir para adelante, un toque nos sacó de pista y perdimos varias posiciones, pero nunca bajamos los brazos y seguimos empujando" (Nicolás Varrone, piloto)
Más allá del resultado, la actuación del argentino fue celebrada en el ambiente del automovilismo. Su capacidad para liderar en momentos clave y mantener el ritmo competitivo durante la noche y la mañana de Daytona lo consolidaron como una de las figuras emergentes de la resistencia internacional.
El equipo compartió la conducción de manera estratégica: Milner, con experiencia en Corvette, aportó solidez en los relevos iniciales; Catsburg, especialista en endurance, sostuvo el ritmo en la madrugada; y Varrone, con frescura y agresividad, se encargó de los tramos decisivos. La combinación permitió que el Corvette fuera protagonista hasta el desenlace.
La edición 2026 quedó finalmente en manos de Porsche Penske Motorsport, que logró su tercera victoria consecutiva en la general con Felipe Nasr al volante. Sin embargo, en la clase GTD Pro, el Corvette de Varrone fue uno de los autos más destacados, confirmando el potencial del nuevo Z06 GT3.R.
Para Varrone, este cuarto puesto en Daytona significa mucho más que un resultado. Es la confirmación de que puede competir de igual a igual contra los mejores del mundo y un envión anímico de cara a su salto a la Fórmula 2, donde buscará seguir escribiendo capítulos de una carrera que promete grandes logros.