El suministro eléctrico en Nuuk fue restablecido durante la madrugada del domingo, luego de que una tormenta dañara el cable de transmisión que conecta a la capital de Groenlandia con la central hidroeléctrica de Buksefjord. El apagón, que se produjo de manera repentina el sábado por la noche, dejó a miles de personas sin electricidad ni calefacción durante varias horas, en plena noche invernal.
Si bien los cortes de suministro no son inusuales en Groenlandia debido a las condiciones climáticas extremas y al terreno accidentado, este episodio volvió a poner en evidencia un problema estructural: la dependencia casi total de Nuuk de una sola línea de transmisión eléctrica que atraviesa fiordos y zonas de difícil acceso.
La capital concentra cerca de un tercio de la población del territorio y depende en gran medida de la energía hidroeléctrica generada en Buksefjord. Cuando esa conexión falla, el impacto no se limita a la iluminación: afecta la calefacción de los hogares, las comunicaciones y el funcionamiento de servicios esenciales, en un contexto donde las temperaturas bajo cero son habituales.
El apagón ocurrió apenas días después de que el gobierno local actualizara sus recomendaciones de preparación ante crisis, instando a la población a almacenar agua y alimentos suficientes para al menos cinco días. Aunque las autoridades aclararon que el corte no estuvo vinculado a una situación política, el episodio se produjo en un momento particularmente sensible para el territorio.

En las últimas semanas, Groenlandia volvió a quedar en el centro del debate internacional tras las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su interés en adquirir el territorio, actualmente vinculado al Reino de Dinamarca. Ese contexto elevó el nivel de atención sobre cuestiones como la autosuficiencia, la seguridad energética y la resiliencia de la infraestructura crítica.
Aunque el suministro fue restablecido en pocas horas, el apagón dejó planteada una pregunta que sigue vigente: ¿Puede una capital ártica depender de una única conexión energética en un entorno marcado por tormentas, aislamiento geográfico y clima extremo?
El episodio reavivó el debate sobre la necesidad de diversificar las fuentes de energía, reforzar las redes de transmisión y mejorar los planes de contingencia, en un territorio donde la electricidad no es solo una comodidad, sino una condición básica para la vida cotidiana.