En ese territorio delicado donde la realidad se funde con la música y los sueños toman forma escénica, aparece Astor, Piazzolla eterno, un espectáculo que no se limita a homenajear al compositor: lo invoca. Lejos de la solemnidad rígida del tributo clásico, la propuesta se anima a entrar en el inconsciente de Piazzolla y a recorrerlo desde múltiples lenguajes artísticos, con una ambición que se sostiene de principio a fin.
El despliegue es total. La puesta en escena es abiertamente mágica, con un impacto visual que envuelve y potencia cada momento del relato. El sonido es imponente, preciso, y vibrante, lo cual confirma una vez más que la presencia del Teatro Colón es difícil de igualar: no solo como espacio físico, sino como garantía de calidad artística. Todo suena, se ve y se siente a la altura de la figura que se celebra.
No se pierdan ASTOR el espectáculo sobre la vida de Piazzolla en el @teatrocolon es increíble, con un elenco de lujo liderado por cracks del musical y una puesta impresionante 🎭🎼♥️ pic.twitter.com/AVANHjJPYj
— Agus Rey (@agus_rey) January 25, 2026
La obra, escrita y dirigida por Emiliano Dionisi, propone un viaje que va más allá de la cronología o la biografía tradicional. Piazzolla aparece como persona, como artista y como una de las piezas fundamentales en la construcción del ADN cultural argentino. Su música funciona como hilo conductor, pero también como emoción permanente: conmueve, sacude y vuelve a demostrar por qué sigue siendo universal.
El elenco está a la altura del desafío y brilla en conjunto y en individualidades. Natalia Cociuffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira, Alejandra Perlusky y Francisco González Gil (cover) ofrecen interpretaciones sólidas, sensibles y comprometidas, mientras que el cuerpo de bailarines, con Ale Andrian y Victoria Galoto, aporta una dimensión física y poética que dialoga con la música de manera constante.
Con músicos en vivo, bailarines, cantantes y actores compartiendo escena, Astor, Piazzolla Eterno construye una atmósfera profundamente bella e inolvidable. Esta coproducción de RGB (Gustavo Yankelevich) y el Teatro Colón no es solo un espectáculo para ver: es una experiencia para atravesar. Una celebración que emociona tanto a quienes conocen de memoria la obra de Piazzolla como a quienes se acercan por primera vez a su universo. El final es simplemente una obra de arte.