Cada 26 de enero se conmemora el Día del Pescador, una fecha dedicada a reconocer a quienes encuentran en ríos, mares y lagunas no solo un medio de subsistencia, sino una forma de vida. La pesca es uno de los oficios más antiguos de la humanidad y continúa siendo esencial para millones de familias en todo el mundo.
La jornada homenajea tanto a pescadores artesanales como a trabajadores de flotas comerciales, aunque son los primeros quienes concentran la mayor parte del esfuerzo humano y, paradójicamente, menor visibilidad pública.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de 56 millones de personas dependen directamente de la pesca como principal fuente de ingresos. Si se considera toda la cadena productiva, el número supera los 120 millones.

Además, la FAO manifiesta que más del 90% de los pescadores del mundo pertenecen al sector artesanal o de pequeña escala, aunque este sector recibe una proporción mínima de las inversiones y políticas públicas destinadas a la actividad.
En Argentina, estudios del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) y de equipos académicos especializados estiman que alrededor de 3.000 personas trabajan de manera directa en la pesca artesanal marina, con fuerte presencia en la provincia de Buenos Aires, seguida por Chubut y Río Negro. A esto se suma una población significativa de pescadores ribereños, muchas veces sin registros formales.
La pesca artesanal se caracteriza por el uso de embarcaciones pequeñas, técnicas selectivas y conocimientos transmitidos de generación en generación, lo que le otorga un menor impacto ambiental en comparación con métodos industriales intensivos.

El sector enfrenta problemáticas estructurales como la sobreexplotación de recursos, la competencia desigual con grandes flotas, la falta de reconocimiento laboral y la escasa cobertura social para quienes ejercen el oficio de manera independiente.
En este contexto, el Día del Pescador no solo es una celebración, sino también una oportunidad para visibilizar un trabajo esencial: según la FAO, el pescado aporta cerca del 17% de la proteína animal consumida a nivel mundial, consolidando a la pesca como un pilar de la seguridad alimentaria.